Macron despeja dudas y mantiene que la reconstrucción de Notre Dame estará lista en 2024
El presidente francés aprovecha la visita oficial del primer ministro de Japón para confirmar que se cumplirá el calendario previsto a pesar de los sucesivos retrasos que han sufrido las obras de la catedral parisina

Emmanuel Macron ha confirmado personalmente que la catedral de Notre Dame reabrirá sus puertas con una misa solemne, el 8 de diciembre, día de la Inmaculada, del 2024, confiado en que los trabajos de reconstrucción serán una ilustración de «la voluntad nacional ... contra la adversidad».
Tras el trágico incendio de uno de los grandes símbolos arquitectónicos de la identidad cultural de Europa, la noche del 15 al 16 de abril de 2019, los trabajos de salvación, consolidación y reconstrucción de Notre Dame sufrieron un penoso rosario de complejos problemas: polución de plomo, pandemia universal del Covid-19, agrias polémicas sobre el «diseño» final de la reconstrucción…
El mismo día del incendio, Macron anunció que Notre Dame estaría reconstruida cinco años más tarde. Sin embargo, los problemas sucesivos han provocado retrasos de alcance imprevisible. El mes de diciembre pasado, el general Jean-Louis Georgelin, antiguo jefe de Estado Mayor de los Ejércitos (JEME), responsable de la institución que gestiona y coordina los trabajos de reconstrucción, hizo públicas sus prudentes reservas sobre el calendario oficial.
Las reservas de Georgelin provocaron una ola de especulaciones pesimistas. ¿Podría cumplirse el calendario previsto por el jefe del Estado...?
Consciente del carácter «canceroso» de las especulaciones y rumores, Emmanuel Macron ha aprovechado la visita a Francia del primer ministro japonés, Fumio Kishida, para lanzar varios mensajes a la nación.

De entrada, el calendario: «Fijando un objetivo, haciendo las cosas con orden y rigor, cumpliremos el calendario previsto. Notre Dame abrirá al público el 2024«. Prudente, Macron deja en suspenso la fecha exacta. Las fuentes presidenciales sugieren que la fecha definitiva pudiera ser el día de la Inmaculada Concepción. Y añaden otro matiz: »Cuando Notre Dame reabra sus puertas al gran público, nacional e internacional, quizá queden pendientes algunos trabajos en el exterior del edificio…«.
Confirmado el calendario oficial, Macron da a la reconstrucción de Notre Dame una dimensión histórica y simbólica de primera importancia: «Cuando vivimos grandes crisis, cuando la guerra vuelve a ensangrentar el corazón de Europa, la reconstrucción de Notre Dame confirmará la unidad y determinación nacional ante la adversidad«.
La puesta en escena de esos mensajes del jefe del Estado también tiene su importancia simbólica.
Macron deseó visitar Notre Dame acompañado del primer ministro japonés, Fumio Kishida. Entrar en el histórico edificio de la catedral, sigue siendo una tarea compleja: es necesario vestir una ropa impermeable, muy particular; y, tras la visita, es imprescindible una ducha, para evitar propagar ningún tipo de contaminación. Ante tales impedimentos, el presidente francés llevó a Kishida hasta un andamio, a las puertas de Notre Dame, para hacer visible el compromiso nacional e internacional, dando la palabra al primer ministro nipón, muy expresivo: «En su día, los japoneses, como el resto del mundo, contemplamos despavoridos el incendio de Notre Dame. Hoy, solo puedo admirar la voluntad y determinación francesa. Resuelta admirable y ejemplar esta obra colectiva, en tiempos de crisis e incertidumbre global…«.
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