Fútbol
La bestia Haaland muestra signos de debilidad
La nefasta eliminatoria del noruego ante el Madrid evidencia su irregular forma esta temporada
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Erling Haaland tardó 37 minutos en completar su primer pase en la vuelta de cuartos de final de la Champions League ante el Real Madrid. Un aperitivo de lo que sería un partido nefasto, con participación nula, muy bien cercado en el remate por Rudiger y Nacho, y sustituido por Julián Álvarez en el 91 antes de la decisiva prórroga (Guardiola confirmó posteriormente que tanto él como De Bruyne le pidieron el cambio por cansancio). Cierto es que rozó el gol en la primera parte con un cabezazo al larguero en el minuto 19 y que los blancos son su bestia negra, único conjunto al que se ha enfrentado cuatro veces y al que no le ha podido marcar. Pero una vez confirmada la eliminación de los ingleses, la mayoría de las críticas se centraron sobre al escandinavo.
Incluso el exjugador Roy Keane lo tildó de «jugador de segunda». Las palabras del irlandés tienen miga, pues es conocida su aversión por la familia Haaland, en especial hacia el padre del jugador del City, Alf-Inge, al que Keane retiró tras una salvaje patada en la rodilla en 2002 después de años de hostilidades. Aunque la afirmación del ahora comentarista es quizás excesiva, lo cierto es que el atacante certificó ante el Madrid que no cuenta con la chispa de la temporada pasada, en la que se hizo con la Bota de Oro.
Las muestras de debilidad que afloran en Haaland no deben sustraerse de las estadísticas, inútiles los números en el fútbol salvo los goles, único valor ponderable del deporte rey. Porque el noruego nunca ha sido un futbolista de constante influencia, de bajar al medio para generar juego. Es un salvaje a campo abierto, en el área contraria, el maestro de la picotada certera, y es la amplia gama de talentosos centrocampistas que lo rodean (Foden, De Bruyne, Bernardo Silva, Grealish) la encargada de potenciar sus habilidades. De hecho, de los 56 tantos que hizo la temporada pasada (53 con el City y 3 con Noruega) 49 fueron al primer toque.
Sin duda, la lesión que sufrió en diciembre significó un antes y un después en su estado de forma. Un percance por estrés en el pie lo dejó fuera de los terrenos de juego durante casi dos meses, del 10 de diciembre al 31 de enero. Antes del contratiempo, el noruego había firmado 19 tantos en 23 partidos, registros muy similares a los de hace un año. Pero una vez recuperado, solo ha sumado 12 en 19, y cinco de ellos fueron en un solo partido, ante el Luton el 27 de febrero, durante un duelo de quinta ronda de la FA Cup.
Incluso le ha salido competencia en la carrera por ser el máximo artillero de la Premier, algo impensable viendo sus registros pasados. Cole Palmer, astro del Chelsea y la gran revelación de la competición inglesa, lleva 20, los mismos que el nórdico, y Ollie Watkins, del Aston Villa dirigido por Unai Emery, los sigue de cerca con 19 dianas.
No se pueden llenar las bocas de críticas hacia Haaland, es un jugador superlativo que toda afición querría de su lado. Pero lo que parecía un robot hecho para el gol, un futbolista construido en un laboratorio, por primera vez en su joven carrera, solo 24 años, ha comenzado a humanizarse.
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