Atletismo
Allyson Felix, la zancada perfecta
Con la retirada de la velocista, una de las mejores y más laureada de la historia, se marcha una forma única de correr que analiza para ABC la experta Esther Lahoz
Allyson Felix: «Fue un viaje increíble»
Como Serena Williams, como Roger Federer, como Alejandro Valverde, Allyson Felix dio este 2022 su último espectáculo sobre el tartán, después de 20 años de zancadas y éxitos. Tras colgarse el bronce en el 4x400 mixto, su entrenador le pidió que diera la clase ... final: sus últimos 400 metros en la serie de relevos femenino que otorgó a Estados Unidos el pase a la final, y después al oro, en el Mundial de Oregón. Una medalla más, a sus 36 años, que hace, por el momento, inalcanzable su leyenda: 20 metales en Mundiales, catorce oros; más once olímpicas. Más que ninguna otra: Merlene Ottey se quedó en 14, y nueve olímpicas. Más que ningún otro: Usain Bolt se quedó en 14, y ocho olímpicas.
Felix (Los Angeles, 1985) aprendió a gestionar el éxito pronto, plata en el equipo femenino de 4x400 en Atenas 2004, con 18 años. Despuntaba por su zancada libre y por sus piernas, por las que fue apodada 'chicken legs', patas de pollo, pero ese pollito creció hasta convertirse en una atleta sin igual, dominadora como pocas haciendo siempre de sus equipos los más veloces. Récords en 100, 200 y 400. Once medallas olímpicas, en cinco participaciones, siete de oro. Una velocista total. Sus logros parecen irrepetibles; su forma de correr, también.
«La característica que más define a Allyson Felix es la facilidad que tiene para desplazarse. Parece que apenas toque el suelo y que, entre comillas, vuele. Esto está al alcance de muy pocos. Incluso cuando, en los metros finales ya se va bastante agotado, ella parece que todavía siga haciendo un esfuerzo mínimo. Su mayor característica es la relajación con la que sabe correr», analiza para ABC Esther Lahoz, exvelocista, entrenadora y responsable de velocidad en la Federación de Atletismo. La experta desgrana estas zancadas capaces de gravitar por encima del tartán: «A lo largo de los 400 su forma de correr no varía apenas. Su zancada sigue siendo igual de fácil y fluida. Mantiene su centro de gravedad prácticamente siempre a la misma altura y no realiza movimientos parásitos que puedan hacer perder energía en la corrección. Sus brazos son siempre correctos, llevados en línea recta, no se cruzan, no sube los hombros, no está echada hacia delante. Sus apoyos y su forma de llegar al suelo es siempre con la pierna extendida, evitando flexiones de rodilla y de tobillo o movimientos u oscilaciones que hagan un recorrido más amplio y, por lo tanto, pérdida de tiempo. Su cadera va siempre bien colocada facilitando un recobro de la pierna de atrás rápido hacia delante, respetando la técnica del modelo ideal de corredor de 400 metros». Es, por tanto, la zancada perfecta.
«Conseguir que un atleta tenga esa facilidad y esa fluidez para correr es uno de los factores que tenemos que entrenar. Pero es muy difícil. Es un trabajo constante, diario, de repetición y, sobre todo de interiorización, de autoconvencimiento de los atletas», matiza Lahoz, que también apunta a las especificaciones individuales como factor determinante para acercarse más o menos a esa zancada depurada de Felix. «Es respetar al máximo la técnica de carrera, incluso o sobre todo, cuando estamos cansados. El modelo técnico está ahí, pero las características físicas y biomecánicas de cada atleta hace que se pueda llegar a él o no. Hay que respetar esas características y sacar partido de ellas. No es tanto correr como el modelo ideal diga, sino adaptar las cualidades del atleta al modelo más perfecto para él o ella». Además, incide en que esto no solo favorece el progreso y la mejora de los deportistas, sino que evita lesiones.
Un factor clave en la carrera de Felix. Son 20 medallas mundiales, catorce oros, tres platas y tres bronces. Aunque casi por encima de estos logros está el haber sido la más rápida del planeta en estas distancias desde hace casi 20 años. «Eso solo se logra teniendo una gran motivación intrínseca, unas ganas tremendas de seguir siendo la mejor. Demuestra que esa motivación interior es fundamental para que lleguen los resultados», sostiene Lahoz, aunque no siempre con eso basta para todas las carreras profesionales. La exatleta también apunta a la profesionalidad de Felix en toda su trayectoria. «Ha sido capaz de liderar una prueba durante muchísimo tiempo solo por sus logros en la pista, y no por otras actuaciones fuera de ella. Es una atleta que no ha hecho aspavientos y no ha dado mucho que hablar en su vida personal. Su discreción es otro de los valores de Felix».
Solo tuvo una actuación fuera de la pista con la que también dejó una huella para que todas pudieran tener el tartán más llano. Se quedó embarazada en 2018, y Nike, la marca que la patrocinaba, ofreció un nuevo contrato con la atleta con una rebaja del 70% de sueldo pues no se incluía una baja por maternidad y consideraron que no obtendría los mismos resultados durante el embarazo y tras el parto. Felix negoció una protección por maternidad en el que no figurara el castigo económico, pero la empresa se negó. Se acabó la relación, pero se inició una batalla que Felix no estaba dispuesta a perder. «Empezó la lucha para demostrar y hacer entender que el embarazo es una situación lógica entre las mujeres deportistas y que por el hecho de estar embarazadas no se corta nuestra vida. Y se puede seguir aportando otras cosas a la sociedad». Meses después: «Si una atleta queda embarazada, Nike no volverá a aplicar ninguna reducción relacionada con el rendimiento durante 18 meses, comenzando ocho meses antes de la fecha del parto. Durante ese periodo, Nike no puede rescindir ningún contrato si la atleta no compite debido al embarazo». La nueva política de la empresa estadounidense, una nueva medalla para Felix, una que valía para ella y para todas las demás. Otra zancada perfecta.
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