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El pueblo de Sevilla que tiene un reloj al que hay que darle cuerda desde 1890
En el corazón de la Sierra Morena sevillana, se encuentra uno de los municipios con mayor historia de la provincia
Sierra Norte de Sevilla, descanso y buena gastronomía a menos de una hora de la capital

En el corazón de la Sierra Morena sevillana, rodeado de paisajes naturales y un casco histórico lleno de encanto, se encuentra Constantina, un pueblo con mucha historia y una curiosidad que lo hace único. En la torre de su iglesia principal hay un reloj que lleva funcionando desde 1890, pero con una particularidad: todavía necesita que alguien le dé cuerda cada día para seguir marcando el paso del tiempo. Este pequeño detalle, que podría parecer anecdótico, es en realidad un símbolo de la tradición y el carácter de Constantina, que refleja la dedicación y el respeto de sus habitantes por su legado.
Un reloj con historia
Ubicado en la torre de la Iglesia Parroquial de Santa María de la Encarnación, este reloj es una auténtica joya de la ingeniería del siglo XIX. Instalado hace más de 130 años, su mecanismo original sigue en funcionamiento, dependiendo de la acción diaria de darle cuerda para mantener su precisión. Tres pesas cuelgan de su maquinaria, y es la gravedad la que impulsa el movimiento de las agujas; estas pesas descienden durante 24 horas, lo que hace necesario elevarlas nuevamente cada día para evitar que el reloj se detenga.

La torre que alberga este reloj no es menos impresionante. Con una altura de aproximadamente 50 metros, su diseño recuerda a la Giralda de Sevilla. Esta similitud no es casualidad, ya que el arquitecto Hernán Ruiz II, responsable de intervenciones en la Giralda, también participó en la construcción de esta torre entre 1567 y 1569. Además de sostener el reloj, la torre cuenta con un campanario que alberga once campanas, utilizadas históricamente para marcar horas, llamar a misas y anunciar eventos significativos para la comunidad.
La comunidad de Constantina mantiene viva la tradición de su reloj centenario. En 1990, al cumplirse un siglo de su instalación, voluntarios y miembros de la Cabalgata de Reyes Magos de la localidad se encargaron de restaurar y poner en marcha nuevamente el mecanismo, asegurando su funcionamiento continuo hasta el día de hoy.
Patrimonio arquitectónico y natural
Constantina no solo destaca por su curioso reloj, sino también por su inmenso patrimonio histórico. El castillo de Constantina, de origen árabe, se erige en la cima de un cerro, ofreciendo vistas panorámicas del valle de la Osa. Aunque ha sufrido daños a lo largo de los siglos, aún se conservan partes de sus murallas, el patio de armas y un aljibe semienterrado. Junto a la fortaleza, destaca el monumento al Sagrado Corazón de Jesús, una escultura de 16 metros de altura erigida en 1954 que simboliza la bendición sobre la ciudad.

Pasear por las calles de Constantina es sumergirse en su historia. El barrio de la Morería, con su arquitectura tradicional, invita a perderse entre sus callejuelas adornadas con flores. La Iglesia Parroquial de Santa María de la Encarnación, además de albergar el famoso reloj, es un referente arquitectónico con su imponente torre y su portada renacentista que integra la Puerta del Perdón.
En las afueras, La Carlina ofrece una historia peculiar. Originalmente un humilde cortijo, fue transformado en una lujosa casa palacio por un militar belga exiliado tras la Segunda Guerra Mundial. Actualmente, es un monasterio y hospedería regentada por monjas Jerónimas, conocidas por elaborar dulces artesanales y turrones de chocolate.
Gastronomía y naturaleza
La oferta culinaria de Constantina es otro de sus atractivos. En el Paseo de la Alameda, es posible degustar platos tradicionales basados en carnes de caza, embutidos y setas de la zona. Un manjar distintivo son las ancas de rana rebozadas, y para el postre, el turrón de chocolate elaborado artesanalmente por las monjas Jerónimas es una delicia obligada. Además, Constantina es famosa por sus licores, especialmente el anís y el licor de guindas, cuyas destilerías pueden ser visitadas para conocer su proceso de elaboración.
Además de por su patrimonio y su gastronomía, Constantina es un destino con un entorno natural único ya que está rodeada por el Parque Natural Sierra Morena de Sevilla. El Centro de Visitantes El Robledo ofrece información sobre la flora y fauna local, además de contar con un jardín botánico. Senderos como los de los Castañares, la Jurdana o el Cerro del Hierro invitan a explorar paisajes únicos, practicar senderismo, ciclismo o simplemente disfrutar de la tranquilidad del entorno.
Por todo ello, Constantina es mucho más que un simple pueblo de la provincia de Sevilla. Desde su reloj centenario y su imponente torre hasta su exquisita gastronomía y paisajes de ensueño, esta localidad tiene algo único que la convierte en un destino ideal para una escapada de fin de semana o una visita más prolongada.
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