tribunales
«'El pescadero' se ensañó con mi amigo con un arma considerable y a una velocidad que no era normal»
juicio en la audiencia de toledo
La exnovia del acusado también declaró en la segunda sesión del juicio con jurado que se celebra en la Audiencia de Toledo. «Era una persona agresiva; sabía que tarde o temprano haría algo así»
La jueza, al acusado de asesinar con un machete a un joven en el Polígono: «En España el que calla no siempre otorga»

Uno de los testigos en el juicio contra el acusado de apuñalar hasta la muerte con un puñal de grandes dimensiones a otro joven a la salida de un local de ocio del barrio del Polígono de Toledo, y que estuvo con la víctima toda noche de bares, ha asegurado en su declaración que el acusado se ensañó contra su amigo con un arma «considerable» y de una forma y una «velocidad que no era normal».
Su declaración se produjo en la segunda sesión del juicio con jurado popular que se celebra en la Audiencia Provincial de Toledo, donde señaló que trasladó a la víctima al centro de salud mientras asegura que le iba diciendo: «Que me muero». Asimismo afirmó que el joven llegó vivo, pero casi desangrado.
Respecto a los hechos, reconoció que era amigo de la víctima y que el procesado era un conocido. «Le conozco del barrio de toda la vida porque vivimos en Las Malvinas», indicó, para añadir que al acusado se le conocía como 'El pescadero' porque había trabajado en una pescadería.
Además relató que salió ese día con la víctima y tras estar juntos en varios bares del barrio del Polígono se encontraron con el procesado, que les acompañó al último establecimiento en el que estuvieron esa noche. Asimismo reconoció que la víctima y el procesado «tuvieron un roce» porque el primero le dio un tortazo al segundo. «Pero se dieron besos, se disculparon y a última hora acabaron fumándose un porro juntos, incluso«, señaló ante el jurado popular.
En su relato afirmó que al salir del local todos iban riéndose y que él caminaba cinco o seis metros por delante de ambos. «En una de esas escuché a la víctima decir a al acusado si tenía algún problema y éste último le respondió sonriendo, con las manos en los bolsillos, que no. Acto seguido le enganchó y empezó a darle puñetazos en la espalda. Pero luego vi que no eran puñetazos y que había una hoja con una velocidad y un ensañamiento que no eran normal«.
«Le grité cuatro cosas»
Tras lo cual salió corriendo hacia el acusado al que le propinó una patada para que dejase de atacar con el arma a su amigo y después siguió corriendo detrás de él gritándole «cuatro cosas». Al darse la vuelta vio a la víctima apoyada en un escaparate y aunque al principio no estaba sangrando empezó a «chorrearle» del brazo derecho sangre. «Le enganché como pude y salí corriendo a urgencias», explicó.
Durante su testimonio, este testigo ha afirmado que su amigo «no tuvo posibilidad de defenderse» y que tras ser agredido «se quedó inmóvil». «No sé ni cómo no chilló», ha dicho, para agregar que de no llegar a intervenir, el procesado hubiera seguido apuñalando a la víctima, ante lo que ha afirmado que es «imposible» encontrar una explicación a esa conducta.
Finalmente, y una vez ya en urgencias, el amigo de la víctima indicó que dejó a su compañero en el suelo y entró a pedir auxilio para llamar también a la Policía Nacional a quienes contó los hechos.
Durante la vista oral declaró también otro testigo que vio a la víctima y al acusado en los bares y explicó que iba detrás de ellos antes de producirse la agresión. «En el silencio de la noche parecía que estaban jugando hasta que, de repente, oí al amigo de la víctima insultar a alguien«.
Luego siguió su camino hasta que se encontró una cartera en el suelo y «un montón de sangre», por lo que fue hasta urgencias para entregar la cartera y vio a la víctima en el suelo «sin moverse ni nada».
La exnovia del acusado: «Es una persona agresiva»
También testificó la que fuera novia del acusado 15 años atrás, que relató que tras la ruptura no volvió a tener más que una relación de vecinos. Asimismo, le ha definido como «una persona agresiva» porque cuando estuvieron saliendo, la pegaba.
Además relató que sabía que tarde o temprano el acusado «haría algo así» porque cuando le veía en el descansillo «estaba perdido». «Cualquier discusión con él por cualquier cosa termina en agresividad», llegó a decir, para afirmar también que era aficionado a las armas.
Igualmente, señalaba que el mismo día de los hechos, ya por la mañana, al despertarse en su casa -que está en el mismo bloque de viviendas que la del acusado- vio que le habían metido por debajo de la puerta una nota del ahora juzgado que decía: «Llama a mi hermano por Facebook o como sea, voy preso, la he liado, porfa los perros, gracias, ya te contaré«.
En el juicio también testificaron varios policías que han corroborado la versión del amigo de la víctima con el que hablaron al llegar al centro de salud, viéndole con sangre «abundante» en la ropa como si hubiera llevado a una persona que se estaba desangrando.
Pese al nerviosismo que han reconocido que tenía este testigo, los agentes destacaron la coherencia que relató el día de los hechos, sin cambiar en ningún momento su discurso, identificando al acusado como la persona que «había apuñalado» a su amigo, al que se refería como el 'pesca'.
Los agentes montaron un dispositivo frente a la casa en la que vivía el acusado porque sospechaban que podía haberse refugiado allí o volver al domicilio, ya que cuando llamaban a su puerta solo se oían ladridos. Hasta que fue el mismo procesado el que se entregó, al salir del portal del bloque de viviendas, diciendo a la Policía: «Sé que me estáis buscando, vengo a entregarme».
Pese a que los agentes confirmaron que el procesado «no quiso colaborar en ningún momento», señalaron que se encontraron vestigios de sangre en una de sus botas y que les llamó la atención la calma en la que se encontraba en el registro de su domicilio, pese a los disturbios que se estaban produciendo en la calle por parte de los vecinos.
Un registro en el que los agentes encontraron junto al quicio de una puerta un cuchillo, aunque señalaron que, por su tamaño y teniendo en cuenta las heridas del fallecido, no era el arma usada para acabar con su vida pese a que fue recogida como prueba por si era necesario.
La Policía Nacional no pudo encontrar el arma con el que se perpetró el supuesto apuñalamiento pese a que en las cámaras de los establecimientos por los que pasó el acusado y en las del Ayuntamiento se ve que lleva «un objeto de grandes dimensiones», aunque no pudieron determinar de qué se trataba.
El juicio se retomará mañana miércoles con la testifical de los peritos.
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