Un conocido defensor de la Sanidad Pública de Andalucía trabaja en el sector privado como complemento
El líder de Onusap, muy activo frente a políticas de concierto sanitario, aduce razones personales detrás de una colaboración que se inició en enero y que, asegura «ya ha concluido»
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El doctor Diego Mora López es un reputado especialista en Medicina Intensiva con décadas de experiencia a sus espaldas que compagina su trabajo en un hospital andaluz de titularidad pública con otro de carácter privado. Su caso no es nada excepcional, salvo por el hecho ... de que este facultativo es una de las figuras más notorias del movimiento asociativo onubense y una de las voces más implicadas en la reivindicación frente a las políticas autonómicas que tienden al concierto sanitario.
Desde 2020 es el líder de la asociación Onubenses por una Sanidad Pública de Calidad (Onusap) -y anteriormente de 'Huelva, por una Sanidad Digna', atalayas desde las que clama de manera recurrente contra cuestiones como la saturación hospitalaria, la carencia de personal y la sobrecarga laboral. Sobre todo, debido a lo que entiende como una apuesta de la Junta por la sanidad privada.
Durante una sonada manifestación llevada a cabo en el centro de Huelva en marzo de 2024, que llegó a congregar a más de 2.000 personas, Mora afeaba que la entonces consejera de Salud y Consumo, Catalina García, era la «principal ejecutora de una estrategia que beneficia a unas pocas empresas sanitarias privadas en detrimento del sistema público», pues «cada euro que se invierte en la sanidad privada se deja de invertir en la pública».
En otro momento de su proclama, aseguró que las listas de espera podían solventarse destinando más dinero a quirófanos y efectivos públicos. «Les costaría la mitad de dinero, pero Moreno Bonilla sigue erre que erre con el plan de choque para inyectar dinero en la privada», recalcó.
Del mismo modo, cuestionó la partida presupuestaria andaluza destinada a la parcela de la salud: «¿Por qué, con esa inversión histórica, los resultados son peores que nunca? ¿Dónde está ese dinero? ¿Quién está gestionando esto, un chimpancé borracho? El dinero se está escapando por el sumidero de la privatización».
Otro ejemplo se encuentra en el portal virtual Osoigo.com, una suerte de Change.org centrada en política donde revestir propuestas del apoyo ciudadano. En un texto en el que se identificaba como presidente de Onusap y mencionaba su recurrente recuerdo a que Huelva es la única provincia sin 'Chares' —hospitales de proximidad— y sin un Materno-Infantil, incidía en que «la sanidad privada, cuyos dueños son grandes fondos de inversión, están pugnando por un pastel que en España se cuantifica en unos 30 mil millones. Los gobiernos que no creen en lo público, están dejando caer el sistema sanitario público, lo cual es la excusa perfecta para concertar y pagar a dichas empresas cantidades que, a su vez, dejan de invertirse en la pública».
Tras estas tajantes palabras hay más de tres décadas de trabajo en el Hospital Universitario Juan Ramón Jiménez de la capital onubense. Allí ha logrado una especial destreza en cuestiones de donación y trasplante de órganos ante casos de muerte encefálica, pues esta especialidad aborda el cuidado de pacientes en situación crítica o potencialmente crítica, así como de los que precisan de monitorización continuada debido a un alto riesgo de sufrir complicaciones.
Sus 31 años en este puesto le hacen conocedor de las carencias que puede haber en el centro hospitalario, o incluso en la provincia -técnicos de laboratorio, fisioterapeutas, enfermeros...- como enumeró en una intervención reciente en el Parlamento autonómico junto a la exportavoz de Adelante Andalucía, Maribel Mora.
Desde enero
Tras un discurso así de contundente, lo último que cabría esperar es que Diego Mora trabajase también en el ámbito privado. Más concretamente en el Hospital San Juan de Dios de Sevilla.
ABC ha podido contactar con este especialista, que reconoce este extremo: «En enero tomé la decisión de probar aquí. Se ha unido el hecho de que he sufrido una desgracia familiar, que me ha obligado a tener algún ingreso extra, y que el equipo que se está montando en San Juan de Dios quería contar con los mejores. Llevaban casi un año llamándome».
En ese sentido aclara que la colaboración ya ha concluido, aunque en estos momentos todavía es posible ver su nombre entre los distintos profesionales de Medicina Intensiva de Nervión. Es el primero que figura junto al del jefe de servicio, prueba de su valía profesional.
Para Mora, esto no representa ninguna incongruencia porque considera «firme» su defensa de la sanidad pública. «No es incompatible con la privada, que tiene su papel», recalca, para añadir que su lucha es «que no se quiten recursos de la primera para favorecer a la segunda». De hecho, espera que esta cuestión no empañe su trayectoria. «Por edad, se aproxima mi jubilación en breve, en un momento en que aún podría hacer lo único que se hacer: ver enfermos graves», agrega.
Vaya por delante que este doblete no entraña en ningún caso ilegalidad alguna, sólo la paradoja de culpar a una cada vez más «enriquecida» sanidad privada de buena parte de los problemas que arrastra el SAS mientras forma parte de ella. Aunque sea coyuntural y justificadamente.
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