España da la vuelta a los titulares
Los mismos medios y analistas que auguraban un desastre en la economía española se asombran hoy de su pujanza

El toro de Osborne apareció arrodillado, famélico y banderillado en las portadas de «The Economist» y «Courrier International». «The New York Times» fotografió con su particular objetivo una España hambrienta, el Premio Nobel Paul Krugman vaticinó un «corralito» y «The Daily Telegraph» llamó a sacar el dinero del país a toda prisa. España ha soportado casi un lustro de inquina por parte de la prensa anglosajona, de augurios catastrofistas de las casas de análisis y de azotes de las agencias de «rating». Hoy, con la economía nacional en la senda de la recuperación, los titulares son otros.
«Hay coincidencia de analistas, banqueros y agentes de la economía real en que estamos ante una incipiente recuperación», señalaba en septiembre el director general del FROB , Antonio Carrascosa. «Y no estamos ante cuestiones etéreas que no se pueden medir», añadía, citando el superávit por cuenta corriente. «Muchos agoreros vaticinaban el desastre total y no fue así», recordaba días después el presidente de Mapfre, Antonio Huertas.
La corrección de desequilibrios como la balanza comercial es uno de los hechos esgrimidos por los analistas para justificar su nueva visión de España. Otros, la ganancia de competitividad, el saneamiento financiero y la pujanza de las exportaciones. JP Morgan prevé que este año se cumpla con el objetivo de déficit del 6,5% del PIB. «Valoramos muy positivamente lo que está haciendo España, se han hecho reformas que van en la buena dirección», decía esta semana el director de estrategia de JP Morgan Asset para España y Portugal, Manuel Arroyo.
Morgan Stanley aventuraba ya en febrero que España puede ser la próxima Alemania. «Varios de mis contactos que estaban entre los más pesimistas en los dos últimos años, ahora creen que lo peor para la economía española pronto podría quedar atrás, y creo que tienen razón», relataba uno de sus analistas en ese informe.
«¡Viva España!», exclamó en septiembre ese banco, recomendando comprar deuda del país. Y un día después, HSBC decía a sus clientes que es el momento de invertir en la banca española, como luego sucedió, con la compra de EVO por el fondo Apollo y la entrada de fortunas iberoamericanas en el Sabadell.
«La confianza en España está aumentando de forma inimaginable. Todo el mundo quiere invertir en España. Llega dinero para todos. A la Bolsa, a la deuda, a los bancos, para hacer inversiones...», celebraba el pasado jueves el presidente del Santander, Emilio Botín.
Hasta las biblias del mercado - «Financial Times» y «The Wall Street Journal» - admiten ya las evidencias. El primero, con tono aún moderado, hablaba a principios de este mes en un artículo de «semillas de recuperación» en el país. El segundo periódico, más optimista, relataba en agosto como las políticas de austeridad y las reformas estructurales desplegadas empiezan a convertirse en un «experimento de éxito».
Dar la vuelta a esos titulares e informes no ha sido fácil. En las agendas de los últimos ministros de Economía y de los principales empresarios del país se coló una nueva tarea: el «road show», que los llevó a las primeras plazas financieras del mundo para intentar aplacar las dudas. Elena Salgado logró una pequeña tregua de los redactores de «Financial Times» , que no tardaron en volver a cargar las tintas. Luis de Guindos ha conseguido la paz. Con cifras y hechos. «La percepción de la realidad», suele decir él, «es peor que la realidad misma».
Noticias relacionadas
Esta funcionalidad es sólo para suscriptores
Suscribete
Esta funcionalidad es sólo para suscriptores
Suscribete