Por qué el polo de manga corta es la opción más socorrida del verano
Prenda clave del armario masculino, te contamos todo el partido que puedes llegar a sacarla

Una de las prendas que mejor ha sobrevivido al tsunami de la moda deportiva dentro del contexto urbano es el polo. Hoy en día, cualquier persona que no sepa su origen, pensaría que es una broma que este sea precisamente deportivo -en la década de los 30 del siglo pasado, René Lacoste lo creó cuando le cortó las mangas a su uniforme tenístico de la época- teniendo en cuenta que en la moda contemporánea se posiciona más bien dentro del estilo casual e incluso es aceptado en ambientes formales cuando el contexto permite relajar el código de vestuario.
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Esta capacidad única del polo para situarse justo a medio camino entre la camisa clásica y la camiseta de algodón de manga corta básica es su gran valor. Absolutamente exclusivo. Ninguna otra prenda lo tiene ni se le acerca cuando llega la temporada de verano. En invierno, la cosa cambia porque el polo de manga larga sí tiene duros rivales, como es el caso del jersey de cuello alto, gran tendencia en el último lustro, pero en los meses cálidos las virtudes del polo se multiplican: es fresco, cómodo, funcional y resolutivo. Tanto que puede sustituir a la camisa en muchas situaciones y en otras tantas hacerlo con la camiseta.
Este verano, además, en lo que respecta a la moda, son muchos los hombres que tienen ganas de justo lo contrario a lo que desean en esta época del año: en vez de pensar en bañador y chanclas, piensas en looks estivales cargados de elegancia .
Al fin y al cabo, nos apetece salir después de tanto tiempo con el ocio muy limitado. Y eso lleva implícito que nos apetezca más “vestirnos”, entendiendo por ello darle prioridad en la maleta de las vacaciones a las sandalias de piel, los mocasines, las camisas de manga corta, las bermudas de lino y, por supuesto, también los polos.

Múltiples declinaciones
A todo ello hay que sumar, además, la capacidad del polo para asumir la mirada retro que los grandes creadores incorporan a su visión contemporánea del vestidor masculino. Esto se puede comprobar en la evolución de la prenda, que ya mucho más allá del polo deportivo clásico, el diseño propio de deportes como el tenis, el rugby o el deporte que comparte nombre -ahora ni siquiera los tenistas y los jugadores de rugby llevan polo porque hace tiempo que las marcas se olvidaron de los cuellos…-. El mejor ejemplo en este sentido es el polo de punto, de evidente aire vintage , una prenda superestiloso, perfecta para lucir en una noche especial de verano o en una jornada de oficina de julio o agosto, por ejemplo.
El polo, en definitiva, es posiblemente la única prenda masculina con la que uno puede salir de casa a primera hora de la mañana junto a un pantalón de pinzas y unos zapatos -o unas deportivas clásicas si el código de vestimenta de verano de la oficina lo permite- para ir a trabajar en verano y llegar para darse una ducha y acostarse porque ha salido a cenar con unos amigos. No desentona jamás , especialmente si es de punto. Y siempre se puede tener a mano una americana en la oficina o el coche por si en algún momento del día la agenda exige un plus de formalidad: el polo también va a estar a la altura en este caso. ¡Hasta con un traje de verano es una alternativa perfectamente válida!

Eso sí, en este último contexto, se debe escoger un polo clásico o de punto -preferiblemente en blanco para hacer el juego de una camisa o en el mismo color del traje- y no un diseño de algodón en clave deportiva. Este déjalo para los looks más informales, con pantalones o bermudas vaqueras y deportivas blancas de lona, mocasines o sandalias de piel, porque será donde mejor se desenvuelva.
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