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El antiguo alumno de Altair que convierte la magia en una herramienta educativa
Coke Rival: «La magia me permite sorprender, emocionar y cambiar vidas»

Coke Rival, antiguo alumno de Altair, descubrió su pasión por la magia cuando era niño, maravillado por los trucos de Juan Tamariz y la clásica caja de Magia Borrás. Lo que empezó como un juego se convirtió en una vocación que lo ha llevado a actuar ante cientos de personas, compartir escenario con grandes magos y, sobre todo, utilizar la magia como herramienta educativa y solidaria. En esta entrevista, nos habla de su trayectoria, su etapa en Altair, el impacto de la magia en la enseñanza y su compromiso con causas sociales.
¿Cómo empezaste en el mundo de la magia?
Varios recuerdos me vienen a la cabeza de cuando era pequeño. A mi abuelo pelando una naranja de una sola vez sin separar nunca el cuchillo de la fruta. Levantando esa cáscara, sin principio ni final, como con forma de esposas, me parecía algo supermágico.
A mí, de pequeño delante de la TV viendo a Juan Tamariz (que marcó tanto a los magos de nuestra generación) cómo era capaz de sorprender a través de la pantalla y transmitir con su magia tanta alegría e ilusión. Yo grababa cada programa en vídeo y lo pausaba para intentar descifrar cada truco, quería ser como él y tener esos superpoderes.
A todo esto se sumó la inolvidable caja de magia Borrás, que me trajeron un año los Reyes Magos y con la que aprendí muchos juegos que ponía en práctica con mi familia.
¿Qué me puedes contar de tu formación como mago?
He tenido la suerte de conocer a muchos magos que me han hecho interesarme cada vez más por la magia y pasar de ser un aprendiz de mago a subirme a un escenario delante de 400 personas.
Mis tardes en el Club Viar aprendiendo de Antonio Zamora (mago Azaro), mis experiencias en retiros de estudios viendo a mi compi Francisco J. Quiñones (mago Erqui) del antiguo Club Canal. Los ratitos con mi hermano en la magia Juan Antonio Ramírez (mago Manete).
Ya casi terminando la adolescencia se cruzó en mi camino Mario el mago presidente de la Asociación de Magos Sevillanos Magia y Música en Sevilla, que me dio la oportunidad de conocer a magos de todas las partes del mundo: muchos de ellos ahora amigos. No puedo nombrarlos a todos porque me olvidaría de alguno y estaría feo.

He aprendido de otros magos, he asistido a conferencias, estudio libros porque creo que son una fuente inagotable de sabiduría y hasta he asistido a un seminario del mismísimo Juan Tamariz, nunca olvidaré ese día, porque fue un sueño cumplido.
Y, por supuesto, mi agradecimiento a mi maestro Faustino «El Gran Palmer» que tanto me enseñó; fue como un abuelo para mí.
En un segundo plano queda internet y las redes sociales.
¿En qué medida un espectáculo es solo magia o también debe haber divertimento, alegría, comedia?
¡Cada mago elige su camino!
Yo siempre he pensado que el público debe sorprenderse, ilusionarse pero a la vez pasarlo bien viendo un espectáculo. Nunca he disfrutado viendo a un mago cortando a su ayudante o liberándose de unas cadenas in extrimis, lo paso mal. Yo de eso he huido.
Creo en el camino de la magia a través del asombro y la diversión. No entiendo una sin la otra. Vivimos en un mundo con demasiado sufrimiento, necesitamos esos ratitos que nos hagan disfrutar. Al finalizar mis sesiones de magia agradezco a esas personas que me transmiten que se han divertido mucho además de sorprenderse. Y ahí, me di cuenta que yo tenía la capacidad de cambiar la vida de las personas.
Además, en algunos de mis juegos de magia se transmiten valores o aprendizajes fusionándose mi pasión con mi vocación de profesor.
Con los móviles hoy en día, el tema de la atención está muy de moda. Hay libros que apuntan a que la magia consigue manipular la atención de los demás, sin que se den cuenta. ¿Qué opinión te merece una aseveración como esta?
Yo diría que los magos controlamos, no manipulamos. Utilizamos ese control de la atención a nuestro favor y siempre con el consentimiento del espectador que quiere dejarse llevar. En general, los magos somos estudiosos de cada aspecto y momento de nuestro espectáculo para marcar donde debe estar la atención del espectador en todo momento. Hay maestros de la magia que han dedicado libros a este asunto.
Cambiando de tercio, pasaste muchos años en Altair como estudiante ¿qué te llevaste en la mochila al acabar tu etapa en el colegio?
Se resume en dos palabras: formación integral. En Altair se preocupan del alumno, para mí todas o casi todas las personas que me acompañaron durante mi etapa como estudiante han hecho que me sintieran como en casa. Fue, es y será parte de mí. Recuerdo con tanto cariño a compañeros, profesores, sacerdotes, preceptores, monitores, personal de centro. Todos y todas me ayudaron, me marcaron y me guiaron en una etapa que marcó luego mi futuro. De nuevo no doy nombres porque no quiero dejar a nadie en el olvido.
Le doy las gracias a mis padres por haber escogido este centro para mí, con su ideario religioso. Para mí la vida sin Jesús no tiene sentido. Y la formación académica sin formación cristiana no me habría convertido en la persona que soy hoy.
¿Cómo ve la educación en general? ¿Qué problemas se encuentra, como profesor, con los alumnos de hoy y qué se puede hacer al respecto?
Ahora parece todo más complicado, el profesorado se enfrenta a una época donde la inmediatez y la individualidad nos consume. El «yaísmo» y el «yoísmo» imperan. Ha cambiado muchísimo el nivel de atención del alumnado y su capacidad de concentración. Tenemos un gran hándicap, pues necesitamos captar esa atención y motivarlos en cada área. Aquí es donde aplico mi arma secreta: la magia. Con ella consigo captar su atención, resolver un conflicto, presentar un tema o, por ejemplo, trabajar las emociones.
Por otro lado, la excesiva burocracia está ahogando al profesorado. El maestro o maestra de escuela, como se le denominaba antes, contaba con más tiempo para preparar sus lecciones, aplicar nuevas metodologías o dedicar tiempo a las dificultades que se presentan cada día en la escuela.
El apoyo, implicación y colaboración de las familias, reducir la ratio, incluir más profesorado en las aulas, invertir en recursos personales, materiales y tecnológicos y sentirnos valorados ya que nuestra profesión es de las más importantes, porque trabajamos con las personas que serán el futuro de nuestra sociedad.
Hablando de tecnologías, ¿cómo está influyendo y puede influir la inteligencia artificial en la educación?
Si uno ve las noticias, da mucho miedo imaginar lo que puede pasar, una especie de rebelión de las máquinas. Está claro que sin control, todo parece peligroso, como ocurre con las redes sociales. Solo hay que abrir Instagram o Tik Tok para comprobarlo y darse cuenta que falta un control por parte de las instituciones pertinentes.
Las tecnologías pueden ayudarnos en nuestro día a día o arruinarnos la existencia. En mi profesión, a mí me facilita mucho el trabajo el uso diferentes aplicaciones pero también me agobia mucho la deshumanización en nuestra profesión y tener que firmar la entrada al cole en una app antes que dar los buenos días a tu compañero de nivel.
Ante tanta tecnología, ¿dónde queda la lectura, especialmente en Primaria?
Tengo claro que el alumno que aprende a leer y dedica unas horas a la semana a ello, y le apoya la familia lo suficiente, va a ser un alumno exitoso toda su vida. Llevo más de 20 años vinculado a la enseñanza y lo he comprobado. Al que lee nunca lo van a engañar, se formará con espíritu crítico y con capacidad de reflexión constante. Y es que leer te hace libre, te hace entender las cosas y, casi siempre, tomar el camino correcto o la decisión acertada. El alumnado que aprende a leer al inicio de la primaria tendrá la herramienta fundamental para no fracasar en los estudios.
Si le digo magia y solidaridad, ¿qué puede indicarnos al respecto?
Que estoy muy orgulloso de ello, yo digo que Dios me dio la virtud de ilusionar y el privilegio de ser mago. Es mi pasión y entendí que tenía que aprovecharlo para ser mejor persona y hacer algo por los demás. Mi vocación es enseñar a mi alumnado para hacerles grandes personas, y mi pasión es alegrar a mi público con mis divertidas y sorprendentes magias.
Con el paso del tiempo me di cuenta que hay personas que por circunstancias viven momentos tristes, por salud sobre todo. Por eso, y gracias a un amigo que me lo recomendó, empecé a colaborar en galas solidarias, en hospitales, centros de mayores o de menores en riesgo de exclusión social; intentando cambiar su estado de ánimo. Me cuesta dar una respuesta negativa cuando me piden colaborar con magia por una causa solidaria.
Cada mes visito, con la Fundación Abracadabra, el Hospital Virgen Macarena de nuestra ciudad llenando de risas, magia e ilusión cada habitación de su planta de pediatría.
He colaborado con asociaciones como Asedown Sevilla, Madre Coraje, Fundame y El Camino de Elena… con esta última hemos llevado a cabo varias galas solidarias para recaudar fondos que permiten investigar y estudiar la Atrofia Muscular Espinal.
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