pincho de tortilla y caña
El enigma de Dios
¿Que si existe la resurrección, Cercas? No se lo preguntes al Papa. Pregúntaselo al credo
Algunos hombres malos
Destruir al adversario
Tengo muchas ganas de leer el libro que ha escrito Pedro García Cuartango sobre el enigma de Dios. Sale en mayo. Pedro es un nostálgico de la fe que no ha perdido la esperanza de recuperarla y estoy seguro de que hará un sesudo ... resumen de lo que han dicho y escrito otros ilustres racionalistas que, como él, han compartido esa misma angustia a lo largo de la historia. La palabra angustia, en este contexto, la tomo prestada del escritor Javier Cercas, que acaba de publicar en Random House 'El loco de Dios en el fin del mundo', una crónica personalísima del viaje que el Papa Francisco realizó a Mongolia en septiembre de 2023. En una entrevista promocional publicada en 'El País', Cercas afirma: «He dejado la fe, he dejado el alcohol y la mala vida, dejé algunos amigos y me han dejado otros, por fortuna no me han dejado todavía ni mi mujer ni mi hijo, pero tampoco me ha abandonado esa angustia tangible, incomprensible y genuina, que es la ausencia de Dios». Aunque Cercas me parece un gran novelista debo reconocer que su libro me interesa menos que el de Cuartango. Que el Sumo Hacedor perdone mi presunción, pero después de haber leído la prepublicación del primer capítulo y la entrevista que le hicieron en 'El País', creo que ya sé de qué va. Como sus padres eran creyentes a machamartillo, él –nietzscheano, ateo y anticlerical– se siente en la obligación filial de honrar su memoria tratando de averiguar en qué se ha convertido aquella institución –la Iglesia católica– que tanto marcó sus vidas. El viaje de Bergoglio a un país de aplastante mayoría budista y minúscula minoría católica le daba la oportunidad de hacerlo sin exponerse a acabar simpatizando con esa Iglesia intolerante y reaccionaria que él tiene en la cabeza: la de los casos de pederastia y las opiniones retrógradas. Daba por hecho que en Mongolia contemplaría a la que pelea por abrigar a los muertos de frío y dar de comer a los muertos de hambre –la preferida de Francisco– y que eso tranquilizaría su conciencia. Y seguro que ha sido así. Sin embargo, dudo mucho que ese contraste tenga mucho que ver con la respuesta que andaba buscando cuando empezó a escribir el libro. Lo que él pretendía, según confesión propia, era preguntarle al Papa Francisco si su madre podrá ver a su padre más allá de la muerte. Pincho de tortilla y caña a que cualquier sucesor de Pedro, argentino o polaco, en Mongolia o en Times Square, le hubiera contestado lo mismo. Y, naturalmente, ninguno le habría convencido. Como él mismo explica: «La genuina naturaleza de la fe es la duda: quien duda, duda porque tiene fe y la fe es dudosa o no es». Los únicos que no tienen ninguna duda son los idiotas soberbios que parecemos haber olvidado lo que dijo una agnóstica tan sensata como Hannah Arendt. La filósofa judía, como espero que explique Cuartango en su libro, escribió: «Los ateos somos necios que pretenden saber lo que ningún ser humano puede saber». ¿Que si existe la resurrección, Cercas? No se lo preguntes al Papa. Pregúntaselo al credo.
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