sin punto y pelota
Feminismo de ansiolítico
Niños con ecoansiedad y chavalas con feminismo ansiolítico a tope. Nada que no se arregle con una manifestación
De hombres, mujeres e Ineco
Reaccionar a la reacción
Es la semana de las gafas moradas, lectores. Traten de colocarse unas y podrán estar en un escenario de realidad virtual o propagandística. El manual de instrucciones anima a observar cualquier dato con una perspectiva de género femenino que consagre la visión de las mujeres ... como unas víctimas del patriarcado, difuso, potente, invencible. No se trata de individuos concretos, no vayamos a hablar de Monedero, Errejón o Ábalos. Tampoco de los excarcelados antes de lo previsto con la ley del 'sí es sí' que ha cumplido los vaticinios de los que decían «mira, que así no, que no». También se puede ser víctima de las hormonas, que ignoro si son agentes del patriarcado, de ahí que la ministra de Sanidad, Mónica García, enarbole la bandera de la menopausia, ese fenómeno natural del que no se había hablado hasta ahora no por la pereza que resulta siempre conversar sobre la salud si no por una especie de tabú, de presión del sistema, que hacía muy transgresor comentar los sofocos. Da igual que tu prima Cristina lleve un paquete de hielo en verano comprado en el chino para combatirlos, o que Marta se quite capas comiendo en invierno y explique que las isoflavonas de soja no le alivian o que tercie Esther diciendo que se ponga tratamiento hormonal. No. De la menopausia no se ha hablado hasta que llegaron las mujeres de izquierdas al poder y punto. A liberarnos.
Esta semana, la ministra, con las gafas moradas puestas, buscándonos problemas, llegó a un gráfico sobre el consumo de antidepresivos entre las jovencitas. «El consumo de antidepresivos se ha duplicado entre las jóvenes españolas en los últimos tres años. Expertas lo atribuyen a un sesgo en la sanidad, la discriminación de género y la medicalización de problemas emocionales, antes gestionados con redes comunitarias, apoyo familiar y diálogo», diagnosticó ella, médica. ¿Sesgo en una sanidad repleta de mujeres? ¿Qué problemas emocionales? Me acordé entonces de los resultados de una 'app' educativa en Finlandia que examina el estado emocional de los niños. Vieron que estaban angustiados e, indagando, dieron con la clave: sus profes les transmitían angustia ante el mundo que viene con el cambio climático. Ecoansiedad.
Años de redoble feminista, de manifestaciones del 8M, de legislación a favor de las mujeres, ¿para que se haya duplicado el número de jovencitas dopadas ante la realidad? Sí que es interesante indagar más. Las 'expertas' citadas por la ministra asocian el dato a la discriminación y violencia que sufren las jóvenes. ¿Más desde hace tres años? ¿Más que sus madres y que sus abuelas? ¿Con ellos en el Gobierno? ¿Por qué?
Quizás transmitir la idea de que a las mujeres les espera un infierno laboral, que la maternidad es un horror, que la conciliación es imposible, que los hombres son violadores en potencia, que el día está lleno de micromachismos no les haya sido de mucha ayuda para su salud mental. Niños con ecoansiedad y chavalas con feminismo ansiolítico a tope. Nada que no se arregle con una pancarta y una manifestación. Con las gafas moradas puestas y el lexatín en el bolsillo.
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