Rafa Camino Álvarez: «No me visto de luces por mi madre»
El hijo de Rafi Camino y Natalia Álvarez compagina sus estudios universitarios con las tertulias taurinas en la radio
Natalia Álvarez asegura que Rafi Camino «no hace bien su papel de padre»

Hijo y nieto de torero lo suyo tiene que ver con la tauromaquia aunque sea desde el burladero. A sus 19 años el hijo de Rafi Camino y Natalia Álvarez es un joven apasionado por la fiesta que compagina sus estudios universitarios con las tertulias taurinas en la radio o sus conferencias en la mismísima plaza de Las Ventas en plena feria de San Isidro. Eso sí, por amor a su madre no se viste de luces.
—Rafita Rafa o Rafael. ¿Por dónde empezamos para que pueda conocerle mejor?
—Me gusta que me llamen Rafi como mi padre aunque algunos prefieren Rafita. Estudio Derecho y Administración de Empresas en la universidad Cardenal Cisneros de la Complutense, me gustaría opositar a Fiscal y en mis ratos libres lo que más disfruto es en los toros aunque el fútbol también me va.
—¿Lo de ser torero?
—Me encanta torear en el campo pero mi madre lo pasa fatal y por eso intento ocultárselo cada vez que voy.
—Era apenas un niño cuando sus padres decidieron divorciarse. ¿Qué recuerdo le queda?
—Tenía 6 años pero sí recuerdo el día exacto que se separaron. Esas fechas te marcan pero tuve suerte de que fuera muy pequeño ya que en la adolescencia hubiera sido más duro. Tengo en la memoria el día que mi madre me lo anunció. No acababa de entender muy bien lo que iba a pasar, si vería menos a mi padre o me iba a abandonar… Con el tiempo entendí de qué iban las cosas y lo llevé bastante bien. Pasaba los fines de semana alternos hasta que mi padre decidió mudarse a Arenas de San Pedro y ya el régimen de visitas como tal no existe pero nos vemos siempre que podemos.
—¿Piensa que la suya es una generación marcada por el divorcio?
—Es verdad que la mayoría de mis amigos tienen padres divorciados y coincide en que todos lo hemos vivido muy niños. Casi es preferible que sea así. Apenas guardo recuerdos de mi padre en casa y eso hizo que no lo notara tanto.
—¿Ha sentido que le faltaba el referente paterno?
—La relación con mi padre no es la habitual ya que le veo como mi mejor amigo. Le cuento todo, la confianza es absoluta y hay una relación muy bonita. No ha sido de broncas ni regañarme ya que ese rol de educarme lo asumió mi madre. Como todos hemos tenido nuestros altibajos pero no le puedo echar nada en cara y hoy estamos genial.
—¿Y cómo se lleva con su abuelo Paco Camino?
—Paco es de una generación donde los hombres no eran muy cariñosos ni mostraban sus sentimientos. Entiendo que esté cansado de muchas cosas por la vida que ha tenido, pero es verdad que he echado de menos la figura de ese abuelo que te lleva al parque a comprar chuches aunque tanto yo como mis primos le admiramos y queremos.

—Creo que una de las grandes lecciones fue la que le dio su abuelo.
—Fue cuando acudí a la plaza con pantalón corto y no veas la bronca que me echó. Mi padre también. Lo entendí perfectamente porque siempre me han inculcado los valores de la tauromaquia y hoy lo llevo a rajatabla por eso siempre voy con traje y corbata a la plaza. Es un respeto.
—¿Qué está pasando con la juventud y los toros?
—Si me preguntas esto hace diez años te diría que era el final, pero todo cambió en el año 2018 y 2019 cuando se potenció con rebajas de precios y otros incentivos a que los jóvenes acudieran a la plaza. Tras la pandemia los empresarios entendieron que sin la juventud todo se acababa y surgieron las terrazas de Las Ventas que a lo tonto están trayendo mucho público. Acuden a la plaza por otro fin, pero acaban interesándose por lo que pasa en el ruedo. Ahora hay una corriente muy interesante de jóvenes no sólo de toreros sino entre ganaderos o comentaristas que están difundiendo la tauromaquia. Yo estoy con Curro Tejerina con quien hago un programa de radio en Informaradio con un espacio que se llama «La tienta» y va muy bien. esta semana hemos dado una conferencia en Las Ventas precisamente sobre la juventud y los toros.
—¿Anima ver a Victoria Federica en la plaza?
—Lo que más ayuda en el mundo del toro es pasar por taquilla. A todos nos gusta que nos inviten, pero en las plazas pequeñas hay que apoyar. Sería bueno que se la viera entre los aficionados y pasara por taquilla. Haría un buen lavado de imagen.

—Tiene 19 años y novia. ¿Muy rápido todo?
—Llevo dos años con Lucía y todo muy bien. Estudia en Sevilla, pero nos organizamos para vernos.
—¿Descarta dar la sorpresa y debutar en los ruedos cuando acabe sus estudios como hizo en su día Cayetano Rivera?
—Me han dicho que valgo y por eso no descarto matar en un festival. Lo de vestirme de luces, que por mí lo haría mañana en Madrid, no lo hago por mi madre. Ella especialmente lo lleva muy mal y de broma me suele decir que tendría que haberse casado con un fontanero. Le da mucho miedo, pero ya sabe que un festival o dos sí quiero hacer.
—¿Qué destacaría de su madre?
—Lo luchadora que es. Soy su mayor fan. Siempre ha estado conmigo apoyándome y sin ella no habría conseguido nada en la vida. Es quien me ha criado y a la que le debo todo.
—¿De su padre?
—Es un gran confidente con muy buen fondo. Seguro que nadie te hablará mal de él porque es muy buena persona y se le quiere y respeta. Siempre está para todo.
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