Crece la indignación en EE.UU. por el vacío de España en el mar Rojo
Informes del Gobierno americano sobre el Canal de Suez señalan que nuestro país es de los que más usan esa ruta
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Editorial | España en el mar Rojo

La insatisfacción crece en Washington con la decisión de determinados aliados, entre ellos el Gobierno español, de mantenerse al margen de la operación de respuesta liderada por Estados Unidos a los ataques de los rebeldes yemeníes apoyados por Irán, que tienen como objetivo barcos de ... mercancías en el mar Rojo que usan la vía del Canal de Suez para transitar en el Mediterráneo. En diversos encuentros con los medios, altos funcionarios de la Administración de Joe Biden han dejado claro esta semana que esperan el apoyo de sus socios militares en una misión destinada a proteger las rutas comerciales y tratar de reducir un repunte de los costes de transporte y la inflación, ante los temores de una nueva recesión mundial.
El propio presidente Biden dijo este jueves en una breve conversación con periodistas en la Casa Blanca que es consciente de que los ataques a los hutíes no están dando resultados inmediatos. «Aun así, deben continuar», dijo.
En una conversación con periodistas el miércoles, un alto funcionario norteamericano advirtió de que la decisión de designar a los rebeldes hutíes como un grupo terrorista a nivel global implica que la Casa Blanca espera «acciones adicionales de determinados países». Desde diciembre, tanto la Casa Blanca como el Pentágono y el Departamento de Estado han expresado abiertamente que esperaban que España, que tiene dos bases de uso compartido con EE.UU., participara abiertamente en la coalición de países que comanda el Pentágono con el apoyo de Reino Unido. El Gobierno español ha dicho que no intervendrá en ese grupo comandado por Washington y Londres.
Según la diplomacia de EE.UU., es en realidad Irán, adversario de Israel, quien está instigando los ataques, ya que es el principal patrono de los hutíes. Según dijo el miércoles el portavoz del Departamento de Estado norteamericano, Matthew Miller, EE.UU, ha dejado claro a sus socios, «incluidos países que mantienen relaciones diplomáticas con Irán y tienen conversaciones con ellos, que no queremos ver que el conflicto se intensifique y no creemos que deberían desear que el conflicto se intensifique. Pero también dejamos muy claro que defenderemos al personal estadounidense y defenderemos los intereses estadounidenses. Eso no cambiará».
«Los países que tienen relaciones con Irán deben hacer más por prevenir que se agrave el conflicto», dice la diplomacia de EE.UU.
Funcionarios estadounidenses han facilitado a este diario datos del tráfico de mercancías en el Canal de Suez, que se ha visto afectado por los ataques de los hutíes de Yemen a barcos comerciales. Estos demuestran que antes de la pandemia España era uno de los países cuyas mercancías más transitaban por el Canal de Suez y por lo tanto por la ruta atacada por los rebeldes apoyados por Irán.
Según un informe de 2019, un 6,5% de cada mil toneladas que transitan desde el norte del canal procede de España, sólo superado por Países Bajos, Egipto y EE.UU. en usar esa ruta en dicha dirección. Sólo durante ese año transitaron desde el norte del canal, en la boca en el Mediterráneo, hasta 66,8 millones de toneladas de puertos españoles.
El Pentágono presionó abiertamente a España para que se uniera, llegando a emitir un comunicado público
El primer ataque de los hutíes a barcos comerciales en el mar Rojo tuvo lugar el 19 de noviembre. Desde entonces, el Gobierno de EE.UU. ha tratado de unir a un grupo de socios que, según la definió hace justo una semana el general Douglas Sims, director de Operaciones del Estado Mayor Conjunto, en una conferencia en el Pentágono, aúna a «un grupo de fuerzas militares afines que estaban preparados para llevar a cabo operaciones según fuera necesario».
A pesar de las presiones sobre España para que ingresara en la llamada operación Guardián de Prosperidad, expresadas públicamente por el propio secretario de Defensa, Lloyd Austin, durante una reunión virtual con homólogos aliados el 18 de diciembre, finalmente han sido EE.UU. y Reino Unido quienes han atacado a los hutíes para prevenir más daño a las rutas comerciales. El primer ataque preventivo tuvo lugar el pasado día 12 y el más reciente, el cuarto, fue este mismo jueves.
Sólo en un año pasan decenas millones de toneladas de crudo, metales, fertilizantes y aceites con destino España
Para Washington, preservar esas rutas es una prioridad no sólo desde el punto de vista militar, sino también económico, tras los alarmantes aumentos de precios derivados primero de la pandemia y después de las sanciones aplicadas a Rusia por la invasión de Ucrania. Por eso incomoda a Washington que un socio militar prioritario, como es España, quede fuera de un grupo que sí ha apoyado expresamente los ataques a los hutíes: Australia, Bahréin, Bélgica, Canadá, Dinamarca, Alemania, Italia, Japón, Países Bajos, Nueva Zelanda, República de Corea, Singapur y Reino Unido.
Según James O'Brien, subsecretario responsable de la cartera de Europa en el Departamento de Estado, los hutíes están amenazando el envío que transporta hasta un 15% de todo el comercio global, incluyendo alimentos y productos básicos importantes no solo en Oriente Próximo, sino en todo el mundo. «Las acciones que estamos tomando tienen como objetivo preservar las relaciones comerciales que son fundamentales para la prosperidad global», dijo en una conversación con periodistas el 11 de enero. Los hutíes afirman que sus ataques están dirigidos a embarcaciones con intereses israelíes y que continuarán hasta que el Gobierno de Netanyahu ponga fin a su guerra en Gaza. Sin embargo, en la práctica, según ha trasladado el Gobierno de EE.UU. a España y otros aliados, los hutíes han atacado barcos indiscriminadamente.
La industria naviera es conocida por su opacidad, sobre todo en lo que respecta a la propiedad, el registro y la tripulación de los buques, precisamente por el temor a ataques de este tipo. Esta semana han sido atacados con misiles barcos operados por empresas de EE.UU. y Grecia que en el pasado han usado puertos españoles. Según una estimación de la Administración estadounidense, en este momento cuesta enviar un barco por el Canal de Suez entre tres y cinco millones de dólares, una cifra elevada por el coste del seguro. Redirigir esas rutas por el Cabo de Buena Esperanza, al sur del continente africano, reduce el coste a los dos millones. Según el índice Freightos, referencia de precios en el mercado de transporte de carga, importar un contenedor desde China a Europa ha pasado de menos de 1.000 dólares a 4.700.
La pandemia alteró las rutas y precios, pero antes y después España ha sido uno de los países que más emplea el Canal de Suez para la exportación de bienes como minerales y metales. En 2019, envió por esa vía casi un millón de toneladas de ese material, una cifra similar a la de países como Turquía. También es una ruta crucial de importación de petróleo, unos 6,6 millones de toneladas ajustadas anualmente con el periodo mencionadas antes.
Con las cifras oficiales de la Administración del Canal de Suez, un organismo público egipcio, España usa esa ruta, que hoy trata de proteger EE.UU. con sus ataques, para importar gas natural licuado (3,3 millones de toneladas anuales), materiales químicos (3,5 millones), metales (1,5) y aceite vegetal (3,2), además de carbón (600.000 toneladas) y fertilizantes (100.000).
El alto funcionario mencionado antes, que habló esta semana con periodistas pidiendo no ser identificado, afirmó sobre el uso comercial de esa ruta bajo ataque: «Estos ataques imprudentes han afectado directamente a ciudadanos, carga e intereses comerciales de más de 50 países. Más de una docena de compañías navieras han redirigido ahora sus buques alrededor del Cabo de Buena Esperanza, aumentando los costos de envío y seguros e impactando la economía global. Es por eso que hemos observado un amplio consenso de países de todo el mundo condenando estos ataques como una amenaza sin precedentes para el comercio».
España, de momento, se resiste a unirse a ese consenso, a pesar de que Pedro Sánchez sí ha estrechado lazos con la Administración Biden aceptando a cientos de peticionarios de asilo desde Costa Rica y reconociendo la validez de pasaportes de Kosovo, ambos asuntos prioritarios en Washington. En el Capitolio también cunde la inquietud por el vacío de algunos socios.
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