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ENTREVISTA

«Nunca, jamás, fue un principio del PSOE endeudarse hasta las cejas»

Estrecho colaborador de Rubalcaba, asegura que Zapatero ha liderado un pacto con el PP «que millones de españoles estaban deseando»

«Nunca, jamás, fue un principio del PSOE endeudarse hasta las cejas» OSCAR DEL POZO

GABRIEL SANZ

Acaba de producirse la votación de la reforma constitucional en el Congreso y tanto en el PSOE como en el PP ha quedado un sabor agridulce por no haber atraído a CiU al consenso constitucional. El ministro, sin embargo, no cree que esté en riesgo el consenso constitucional.

—¿Renuncia definitivamente el Gobierno a convencer a CiU?

—Sí, por un problema de calendario. Si el Senado enmendara lo aprobado por el Congreso habría que abrir un plazo de 15 días para ver si un 10% de diputados o senadores apoya un referéndum. Nos iríamos más allá del día 26 de septiembre, fecha que el presidente ha fijado para disolver las Cortes.

—¿Por qué ha habido tanta prisa para este cambio?

—Porque, en el contexto de los acuerdos del 21 de julio de la UE, tras las turbulencias de agosto, se busca una doble señal. De una parte, un compromiso constitucional que garantice en la máxima norma la devolución de lo que se nos presta, y por conseguir la estabilidad financiera del Estado. La segunda señal es el acuerdo de quienes pueden gobernar.

—¿No hay cesión de soberanía en exceso a unos mercados que no se sabe si van a responder a la compra de deuda española?

—No. Esto se hace por tener una arquitectura europea adecuada a una moneda única. España se coloca así a la cabeza de los países comprometidos con este gran proyecto, convencidos de que hemos estado con la moneda común al borde del precipicio y de que sin euro estaríamos ante una Europa en riesgo de desaparición. No lo hacemos estrictamente por los mercados.

—¿Se podría haber hecho más pausado? Porque se ha pasado del silencio del Ejecutivo en agosto a esto...

—...Es que agosto fue particularmente grave, con unas turbulencias que no creíamos se pudieran producir, y tenemos un otoño muy complicado. Y, en ese contexto, la propuesta de reforma constitucional que el Gobierno hace es la que corresponde, puesto que gran parte de los «gestos» que Italia ofrece son cosas que España ya hizo. Hemos recorrido en solitario los esfuerzos de reducción de 6 puntos del PIB en déficit público en 18 meses. Y el «gesto» que ofrecemos es la reforma constitucional...

—... Pero choca que el propio candidato confesara tras el anuncio: «Zapatero me convenció ayer». ¿No debería estar convencido desde un mes antes?

—Es que, probablemente, la iniciativa que planteó el presidente la fue madurando en la semana previa a la presentación de un decreto ley que ya contemplaba medidas para el cumplimiento del déficit. El presidente gestionó ese fin de semana la idea, la pactó con el PP y se la comunicó al candidato. Probablemente no podía hacerlo antes.

—¿Por qué, entonces, Rubalcaba dijo ante la Ejecutiva: «Yo no lo hubiera hecho así»?

—Dicen que dijo eso. Yo no lo sé. Mire, Rubalcaba ha tenido la grandeza de responder con la lealtad que merecía una propuesta de esta naturaleza. En el PSOE siempre hemos pensado que cuando el presidente del Gobierno propone una medida, aunque sea incomprendida, siempre el partido debe apoyar. Y eso es lo que pensó Rubalcaba. Era una operación que tenía flancos complejos, pero el PSOE siempre ha sido pétreo en eso.

—¿Podrá podrá recuperarse de este golpe? Rubalcaba estaba distanciándose del Zapatero más polémico,y se le rebelan los sindicatos, el 15-M...

—Hay dos argumentos para contrarrestar esa impresión. Primero: ¡cómo estaría el candidato si las cosas no fueran como están yendo!... Rubalcaba sabe mejor que nadie que no habría peor escenario para él que una España rescatada. Y, segundo, el presidente y el PSOE están liderando una propuesta de acuerdo que millones de españoles estaban deseando.Esto no viene de Rajoy .

—¿No supone vaciamiento ideológico aceptar en la Constitución un planteamiento que, hasta hace cuatro días, era exclusivo del PP?

—No, no... No acepto el planteamiento. El PP defendía el «déficit cero», que es otra cosa. De hecho, lo que se ha llevado a la Constitución es la Ley de estabilidad de 2006. Es decir, el principio ideológico de la estabilidad financiera, que es de la izquierda, no de la derecha. La derecha más fundamentalista es la del «déficit cero» todos los años y esto no ha llegado a la Constitución. A la Carta Magna ha llegado un principio de estabilidad. Nunca fue un principio ideológico de la izquierda el endeudamiento hasta las cejas, jamás...

—¿Y por qué lo ha parecido?

—(silencio)... Porque el PP hacía del fundamentalismo del «déficit cero» la posición contraria y parecía que unos defendíamos una postura y otros, otra. Si no hubiera sido por la Ley de Estabilidad Financiera que aprobó este gobierno en 2006, a diferencia de la que acordó el Gobierno Aznar en 2001, España no hubiera podido tener un 11 por ciento de déficit en los años 2009 y 2010 para planes E, o para pagar a los parados.

—Visto con perspectiva ¿no fue un error la eliminación del impuesto de Patrimonio, que ahora parece que Rubalcaba recuperará, o la deducción de 400 euros en el IRPF?

—A la vista de los acontecimientos, hubiera sido mejor no eliminarlo. Pero hay que entender que vivíamos años de superavit y practicamos unas políticas que nuestras cuentas públicas permitían. Por ejemplo, el fomento de la natalidad a través del «cheque-bebé», mejor o peor implementado, fue una medida de apoyo a la natalidad en un país que no gastaba demasiado en apoyo a la familia. ¿Por qué no reconocer que la virulencia de los cambios nos exige a todos de rectificaciones? ¿O no es verdad que ahora todo el mundo pide una fiscalidad más alta para las rentas más altas? Si lo piden hasta los ricos...

«Propondremos un combate al fraude fiscal»

—Vuelven a hablar de un impuesto a «los ricos» ¿Cómo va a ser?

—Eso lo dirá el candidato. No puedo hacer revelaciones. Pero hay un paquete fiscal importante. No solo en aumentar impuestos. Hay una pretensión de justicia distributiva y, sobre todo, de combate a los espacios fiscales opacos. Me parece importantísima la lucha contra el fraude.

—Usted es ponente de Políticas Sociales en la Conferencia Política del PSOE ¿Qué va a proponer?

—No habrá grandes novedades porque los márgenes económicos son muy limitados, pero sí tenemos intención de hacer una propuesta contundente en favor de servicios públicos y protección social.

—¿Le preocupan las manifestaciones sindicales contra el pacto PSOE-PP?

—Tienen como objetivo más bien los recortes del PP. Ya lo dijimos antes del 22 de mayo: el PP, cuando gestiona la crisis, no lo hace como nosotros. Desgraciadamente, esto se pone de manifiesto en Madrid porque es muy contradictorio recortar gasto en Educación y pretender una policía autonómica...

—¿Se puede decir que eso y los recortes de Cospedal en Castilla-La Mancha han venido a aliviarles una campaña complicada?

—Digamos que está poniendo negro sobre blanco que su compromiso con el gasto social, con los servicios públicos era retórica y que bajando impuestos no se puede al mismo tiempo mantener las prestaciones que se anuncian.

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