BBVA Research eleva medio punto, hasta el 2,8%, su previsión de crecimiento para España en este año
Advierte que, a nivel internacional, las constantes amenazas de aranceles generan incertidumbre y provocan un «choque de oferta negativo con un impacto a la baja en crecimiento y al alza en inflación
Alerta sobre la debilidad de la inversión en España y señala el consumo público debería crecer por debajo del PIB
Trump sube la apuesta y vuelve a amenazar a la UE con más aranceles: «Responderé»

El entorno geopolítico está introduciendo una cantidad exacerbada de ruido en las expectativas y decisiones de los agentes económicos para determinar el crecimiento económico tanto a nivel global como nacional. Las constantes amenazas de aranceles provocan un «choque de oferta negativo con un impacto a la baja en crecimiento y al alza en inflación», su empleo como herramienta de amenaza y negociación también causa un «choque de incertidumbre que puede implicar una bajada significativa de la demanda», asimismo, aunque la eficiencia del gasto y la desregulación para permitir mayores niveles de inversión pueda parecer positivo, «su caótica gestión no está ayudando». Así lo ha asegurado Jorge Sicilia, economista jefe del grupo BBVA y director de BBVA Research, en la presentación de la revista «Situación de España» de BBVA Research, donde la entidad refleja sus previsiones de crecimiento para la economía española, después de que en diciembre rebajara una décima, al 2,3 %, el crecimiento esperado para 2025.
Las previsiones recogidas en el informe señalan que la actual recuperación del PIB de España rompe con el patrón observado tras las crisis precedentes, encontrándose a punto de recuperar la tendencia de crecimiento anterior a la pandemia, lejos de lo que se augura para el resto de países de la eurozona. Asimismo, se aprecian ciertas mejoras en el funcionamiento del mercado laboral, la capacidad de crecimiento elevada por las personas migrantes y en la competitividad gracias a la inversión en activos intangibles y en fuentes renovables para la producción de electricidad.
En este contexto, «los datos más recientes apuntan a un impulso a la economía española», lo que se aprecia en la aceleración del empleo reflejada en los datos de afiliación a la Seguridad Social, junto con un mayor consumo de los hogares y unas exportaciones de servicios resilientes. Así, el crecimiento trimestral del PIB, que llega al 3,2% en 2024, se espera que se mantenga elevado, concretamente en torno a siete décima en el primer trimestre de 2025. No obstante, este se va a desacelerar, pero será una desaceleración controlada con un 2,8% en tasa anual para 2025 y un 1,8% para 2026, estiman en el informe «Situación de España» de BBVA Research.
Además, se consolida la transición hacia un modelo de crecimiento basado en el consumo privado, obteniendo unos datos en término de tasa de crecimiento más satisfactorios para el consumo en España que para el promedio de la UE, «con muchas diferencias en los distintos componentes». Así, la inversión es el componente de la demanda agregada que muestra una mayor debilidad en la recuperación. Por contra, el comportamiento de las exportaciones de servicios es más positivo que en la media de países de la UE, específicamente, para los servicios turísticos que continúan mostrando fortaleza tal y como reflejan los datos de gasto de tarjetas extranjeras, lo que se traduce en un «aumento del consumo de no residentes en términos interanuales de dos dígitos, cercanos al 15%, asegura Rafael Doménech, jefe de Economías Desarrolladas en el BBVA Research. Otro de los factores detrás de este diferencial es la mayor penetración de renovables, ayudando a reducir los precios de la electricidad en el mercado mayorista. Todo ello se traduce en que «el índice de producción industrial ha mostrado un comportamiento mucho mejor en España que en el resto de las economías europeas».
«Respecto al consumo publico se puede ver tanto en esta como en la de hace tres meses que buena parte del consumo se encuentra en torno a un 20% por encima de los niveles de la pandemia», debido a un incremento de la remuneración de asalariados, entre otras cosas, explica Miguel Cardoso, economista jefe para España. Y añade, que «ahora que la economía se ha recuperado y estamos en un entorno de consolidación fiscal, vamos a entrar en un entorno donde el consumo publico debería crecer por debajo del crecimiento en PIB».
Finalmente, se espera una desaceleración de la actividad para 2026. Las preocupaciones incluyen la incertidumbre sobre la política comercial de Estados Unidos, una tasa de ahorro de los hogares inusualmente alta en España y una inversión que aún no ha respondido en línea con el ritmo de crecimiento. Además, del incremento en el mercado de futuros del precio del gas y de la «incertidumbre del shock de oferta negativo que supone el incremento de los aranceles», pero cuyo impacto directo será menor en la economía española que en resto de Estado de la zona euro, argumenta Doménech.
Un impacto de la dana menos malo del esperado
El impacto económico de la dana habría sido menos negativo de lo previsto, con una recuperación más rápida gracias a las medidas anunciadas para apoyar a las familias y empresas afectadas.
Cabe distinguir los «daños causados sobre infraestructura de empresa y hogares que los de actividad», siendo necesario que el proceso de construcción vuelva a una actividad superior a la prevista para recuperar el daño causado en la riqueza de la provincia, incide Doménech.
De esta manera, los intervalos de confianza muestran con distintas probabilidades que es lo que cabría esperar de una recuperación normal de los desastres naturales, teniendo en cuenta que el que más se acerca fue la riada de Bilbao en 1983, haciendo una extrapolación de los visto en la ultima décadas. El resultado rompe con el patrón durante las últimas décadas.
El crecimiento de la incertidumbre política económica saca a relucir la importancia de establecer acuerdos transversales con los que solventar las dudas
Las «políticas erráticas de EE.UU.» plantean desafíos crecientes para la economía global que afectan a la política monetaria, fiscal, geopolítica, migración, monetaria y desregulación. En las previsiones macroeconómicas para el año en curso, la incertidumbre asociada a qué precio se quiere pagar por imponer esos aranceles cobra especial relevancia. Aquí confluye que «los indicadores de riesgo geopolítico están cayendo» con el aumento significativo de los indicadores asociados a la incertidumbre económica, «lo que puede tener un mayor impacto en las previsiones», indica Sicilia.
La inercia de la economía de EE.UU. viene al alza, lo que «apoya a una evolución del crecimiento del año pasado y, a lo mejor, de los primeros meses», al igual que ocurre en China, quienes «han conseguido dar con la tecla para que la tasa de crecimiento sea un poco más alta», explica Sicilia. Al contrario de lo que ocurre con la evolución de Europa, que aunque siga relativamente baja, no está empeorando sino que se mantiene por debajo de las previsiones esperadas por BBVA Research. Sin embargo, las dinámicas de crecimiento mantenidas corresponden con una desaceleración para los dos primeros países y una aceleración en Europa, donde el gasto en defensa podría contribuir al crecimiento.
Estas inercias dominan las previsiones presentadas, donde las relativas a la inflación apenas han cambiado. Bajo esta perspectiva, las expectativas del BBVA son que se mantenga más alta en Estados Unidos, por la política arancelaria, que en la eurozona, otorgándole un mayor margen de actuación al Banco Central Europeo (BCE) que al Sistema de la Reserva Federal norteamericana (Fed).
En cuanto a la primera parte del año se pueden ver dos cosas: las expectativas de inflación van en aumento, «el sentimiento del consumidor en EE.UU. se está moderando al calor de todas estas noticias, se nota en las expectativas del consumo y el hecho de que las personas tienen memoria de que los aranceles generan inflación» y los indicadores de PMI generan más cambios en las expectativas de la política monetaria norteamericana que en la europea, comenta el economista jefe del grupo BBVA y director de BBVA Research.
El informe de BBVA toma el escenario base asociado a este epicentro de las políticas estadounidense y su impacto cualitativo en distintas variables, augurando que los choques negativos de oferta e incertidumbre que generan los aranceles de la administración Trump son las amenazas principales.
Bajo estas perspectivas, España se encuentra con consecuencias heterogéneas para sus distintas comunidades autónomas, pues no todas exportan en la misma medida al país norteamericano. De manera que, el peso de las ventas de bienes a EE.UU. es insignificante en regiones como las Islas Baleares, mientras que en la Comunidad Valenciana o el País Vasco sobrepasan el 8%, asevera Doménech.
Al igual que los indicadores de incertidumbre política han superado los niveles de los periodos de irrupción de la producción mundial tras el Covid-19, en España dicha incertidumbre ha ido en aumento hasta situarse en los niveles observados con la invasión de Ucrania.
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