Ferrero y Moyá ponen su visto bueno a la «goleada» a Croacia

VALENCIA. Un «ace», como los campeones, lo que al fin y al cabo es, sirvió a Moyá para cerrar, después de casi tres horas (177 minutos) y cuatro sets -6-7 (5/7), 6-1, 6-4 y 6-4- su partido ante Ivan Ljubicic, un tremendo sacador (19 «aces»). El triunfo, además, le permitía sumar el segundo punto de la primera jornada de la eliminatoria de cuartos de final de la Copa Davis que cruza en Valencia a España y Croacia. Antes, Ferrero cumplía con su parte del compromiso adquirido y derrotaba a Mario Ancic en tres sets -6-4, 6-2 y 7-6 (7/1)- en poco más de un par de horas (135 minutos).
Viernes, jornada laboral, once de la mañana y, sin embargo, los valencianos no le fallaron a su ídolo. A partir del cuarto o quinto juego, las gradas que se han levantado en el Club de Tenis Valencia para 8.100 espectadores rozaban el lleno, algo casi insólito.
Ferrero podría haber caído en la tentación, por hacer feliz a su gente, de ponerse nervioso, precipitarse o querer adornar su actuación con florituras. Sin embargo, el de Onteniente es un muchacho práctico, tranquilo y que tiene muy claras sus prioridades. Había saltado a la pista a sumar el 1-0 de una competición del máximo nivel y no se iba a despistar fácilmente. Ancic es un joven, algo verde, de enorme potencial. No está acostumbrado a jugar en tierra batida y había que ir minándole poco a poco su entusiasmo patriótico. Había demostrarle golpe a golpe quién manadaba en la cancha. A este trabajo de desgaste, efectivo, pero poco lucido, se dedicó Ferrero. Hasta el 4-4, todo estuvo igualado, pero en el primer despiste, un 0-40, Juan Carlos quebró (5-4) y se aseguró el set inicial.
Abrió la segunda manga con un nuevo «break» y, después de salvar seis bolas de rotura en el segundo juego, reventó la resistencia del croata. El segundo set fue un paseo (6-2) y el tercero, con rotura en el tercer juego (2-1), casi. Servía Ferrero para apuntarse el 6-4, cuando echó el único borrón del partido un 0-40 que le llevó a perder el servicio y le encaminó al «tie break» en la tercera manga. Fue un contratiempo mínimo que solucionó con un apabullante 7/1 en el desempate.
A la cuarta, la vencida
Más complicado era el compromiso de Carlos Moyá ante una de las piedras (más bien una roca) de su carrera. Tres veces se habían enfrentado el mallorquín e Ivan Ljubicic y tres veces había vencido el balcánico. Afortunadamente no hubo un cuatro tropiezo, aunque por un momento hubo miedo a que llegara a producirse.
Moyá dejó escapar el primer set -pese a que ganaba por 5-4 y 30-0- en un «tie break» en el que su rival logró cuatro «aces» (dos de segundo saque). El triunfo definitivo del balear, en tres mangas muy trabajadas, se concretó porque vive uno de los momentos más dulces de su vida profesional y porque su adversario anuló su gran producción de puntos directos de saque con 12 dobles faltas que significaron su suicidio.
Hoy, a partir de las dos menos cuarto aproximadamente, Albert Costa y Alex Corretja tendrán la oportunidad, frente a Ljubicic y Zovko, de sumar el tercer punto y situar a España en semifinales.
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