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Fútbol Sala

Palma, un inesperado inquilino en el exclusivo olimpo del futsal español

UEfa Champions League

El conjunto insular, que se quedó varias veces a las puertas de los títulos en España, estrena su palmarés con la competición más elitista

Las campeonas invisibles

Los campeones posan con el trofeo de la Champions Palma Futsal
Miguel Zarza

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Los jugadores del Mallorca Palma Futsal tenían un objetivo entre ceja y ceja para esta temporada. Su subcampeonato liguero del pasado ejercicio les permitía disfrutar por primera vez de la competición de clubes más exclusiva y prestigiosa del mundo, la Futsal Champions League, y lo iban a exprimir al máximo. Lo que nadie esperaba es que la aventura, a cuya promoción se sumó hasta el balear más ilustre del mundo, Rafael Nadal, iba a terminar con los jugadores de Antonio Vadillo levantando el espectacular (y pesado) trofeo al cielo mallorquín.

En plena procesión de los jugadores del Palma hacia los vestuarios del Palacio Municipal de Deportes de Granada tras caer eliminados a manos del Jaén Paraíso Interior en la Copa de España, ABC descubrió un brillo especial en los ojos de unos rostros enrojecidos por el disgusto. Justo esos días se había conocido que el 'Velòdrom Illes Balears' sería la sede de la Final Four de la Champions y los sueños ya se habían disparado en Palma. La media sonrisa que se le escapó a un Dani Saldise hundido por la eliminación al tocar el tema según pasaba por los pupitres de la prensa dio fe de ello. Lo importante aún estaba por jugar.

Y vaya si se jugó. Este domingo Mallorca Palma Futsal se convirtió en campeón de Europa tras hacer bueno el factor cancha y batir a dos de los transatlánticos continentales en en torneo decisivo: Benfica en semifinales y al todopoderoso Sporting Clube de Lisboa en la final.

Los locales hicieron un partido defensivo perfecto, que solo tuvo el lunar del empate de Zicky Te en cincuenta minutos de juego, fruto de la tremenda calidad individual del joven pívot portugués. Antes Mario Rivillos, ex de Inter Movistar y Barça, había puesto el 1-0 en el marcador para locura de las gradas. El Sporting de Lisboa no consiguió imponer la superioridad de su plantilla ni su experiencia, y de nuevo el torrejonero, ayudado por el buen hacer del meta brasileño Luan Müller, certificó el final feliz para Palma.

Como dato curioso quedará que la tensa tanda de penaltis que certificó el triunfo del conjunto español fue la primera que ganaba de las últimas diez que había afrontado.

La gesta insular no es insólita en el mayor torneo de clubes del continente, pues ya antes otros cuatro equipos lograron levantar el trofeo en su primera participación: el Ekaterimburgo ruso en 2008, el Montesilvano italiano en 2011, el Barça en 2012 y el Ugra Yugorsk ruso en 2016.

Sin embargo, el camino del Palma es sensiblemente diferente, pues su trayecto hacia este éxito ha sido paciente y planificado, no únicamente basado en los desembolsos económicos. Nacido en 1998, el club nunca ha dejado de crecer. Llegó a la máxima categoría del fútbol español en 2008 y, pese a un descenso en 2009 que solventó solo un año después, ahí se ha instalado. Una progresión que los directivos baleares cimentaron en la construcción de una base social amplia y sólida. Una estrategia que les llevó incluso a mudarse de Manacor, donde el club nació como Associacio Esportiva Manacor, a Palma de Mallorca.

Éxito de gestión

Con un presupuesto que supera por poco el millón de euros anual, los balearse se ven obligados a reinventarse cada año, pues durante los veranos deben resignarse a perder a los jugadores de su plantilla que más destacan, pero su director general José Tirado ha destacado como un auténtico mago de la gestión y los fichajes. Y su modelo de sacar máximo provecho a lo que puede tener ha acabado venciendo este pasado fin de semana al de los que pueden tener todo, o casi todo, lo que quieren.

Palma ya había tenido la oportunidad de estrenar su palmarés hasta en tres ocasiones, pero siempre se quedó a las puertas: en la Copa del Rey 2016, y en la Supercopa y la Liga del curso pasado. Siempre le faltó un puntito para imponerse a alguno de los llamados históricos del fútbol sala español. En la primera de las oportunidades su verdugo fue ElPozo Murcia y en las dos siguientes el Barcelona.

Curiosamente, el primer gran título que vestirá las vitrinas del club será la ansiada Champions, que llega antes de haber tocado la gloria en el panorama nacional. Venciendo al Sporting portugués el Mallorca Palma Futsal se ha convertido en el cuarto club español que gana el torneo, pues antes lo hicieron el Playas de Castellón (2), Movistar Inter (5) y el Barcelona (4), y el duodécimo campeón.

Para hacerse una idea de la dificultad de levantar la pesada copa que premia al campeón de la Champions basta recordar un dato: ElPozo Murcia, histórico de este deporte en España, aunque la rozó con la punta de los dedos en dos ocasiones, la última en 2020, jamás ha conseguido ganarla.

El triunfo balear supone además un espaldarazo para el fútbol sala español, que al tiempo que en selecciones ha visto cómo otros países como Portugal o Argentina le han adelantado por la derecha, a nivel de clubes se ha sentido más que amenazado por el nuevo poderío de los portugueses Benfica y Sporting de Lisboa.

Palma ha demostrado que en la actualidad no solo Inter o Barça pueden dominar Europa y ha consolidado el dominio de la liga española, con 12 títulos frente a los tres de Rusia y los tres lusos.

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