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Pollos de color amarillo: ¿Son más saludables o de mejor calidad?

Begoña Pérez, veterinaria, especialista en seguridad alimentaria y fundadora de Nana Food; explica la importancia de comprender los términos relacionados con la crianza, la alimentación y el bienestar animal para elegir bien

Qué comer para tener más energía y evitar la astenia primaveral

Para elegir un pollo de calidad no solo hay que basarse en el aspecto.
Raquel Alcolea

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A la hora de comprar pollo, son muchas las personas que solo se fijan en el precio o en el aspecto, olvidando así un concepto aparentemente intangible pero muy relevante, como es la calidad del producto resultante: la carne. Y aunque es cierto que la amplia oferta y la cantidad de opciones disponibles, tanto en el mercado como en el supermercado, puede llevar a a caer en mitos o en información errónea, existen unas claves básicas que pueden servir como guía para identificar cuál es la carne de pollo de mayor calidad. Estas son las cinco pautas que aconseja seguir Begoña Pérez, veterinaria, especialista en seguridad alimentaria y fundadora de Nana Food: desmitificar el término «pollo de corral», dejar de vincular el color del pollo con la calidad, obviar cómo ha sido tratado el animal, evitar encumbrar una raza determinada y tener en cuenta el tiempo de crianza.

1. Desmitificando el término «pollo de corral»

Muchos consumidores creen que el «pollo de corral» es una opción superior, asociada a una crianza más natural y saludable. Sin embargo, tal como explica la experta, el término «pollo de corral» no hace referencia a una raza específica o a un tipo exclusivo de crianza. De hecho, todos los pollos son criados en algún tipo de corral en su ciclo de vida, aunque las condiciones puedan variar significativamente. Por tanto cabría decir que en realidad todos los pollos son «pollos de corral».

2. ¿Es mejor un pollo de color amarillo?

El color amarillo brillante de algunos pollos suele crear mucha confusión pues se ha viralizado un mito falso que es asegurar que el pollo de color amarillo está alimentado solo con maíz y que por eso es más saludable que el resto. La realidad es que, tal como revela Pérez, todos los pollos son alimentados con maíz como parte de su dieta básica. Y aunque es verdad que el color de la piel y la carne del pollo, al igual que ocurre con la yema del huevo, lo determina el tipo de alimentación, lo que sucede en muchas ocasiones, tal como alerta la experta, es que se administran colorantes químicos en la alimentación de los pollos y gallinas para dar precisamente ese color amarillo intenso y brillante que suele atraer visualmente y que hace pensar que ese pollo se ha alimentado de maíz. «Por esta razón, el color no es necesariamente un indicador de calidad, ya que podría estar relacionado con procesos no naturales», aclara la fundadora de Nana Food.

3. Bienestar del pollo: así afecta su crianza a la calidad

El bienestar animal es un factor esencial para garantizar la calidad del pollo, según asegura la veterinaria y experta en seguridad alimentaria. Así, los pollos criados en condiciones adecuadas, con espacio suficiente, con acceso a agua limpia y una dieta equilibrada suelen tener una carne más tierna y sabrosa. «Además, el trato ético hacia los animales también es fundamental para la sostenibilidad del proceso», aporta.

4. ¿Influye la raza del pollo?

Según asegura la experta, la raza del pollo puede influir en características como el color de la piel, pero no tiene un impacto directo en la calidad de la carne. «Algunas razas tienen una piel más amarilla, mientras que otras tienen una carne más clara, pero lo importante es la alimentación y el manejo en la crianza», insiste Pérez.

5. El tiempo de crianza, la variable fundamental

Este es un indicador clave de calidad, ya que un pollo con un crecimiento lento sin estrés y criado al aire libre es mucho más saludable. El tiempo de crianza del pollo varía según el tipo de crianza y el tipo de alimentación. «A menudo lo que sucede es que se persigue como objetivo que el pollo llegue a un peso de entre 2 y 2,5 kilos aproximadamente en el menor tiempo posible y eso no es lo más saludable», alerta la divulgadora.

A modo de referencia, estos serían los tiempos de crianza de los tipos de pollo más populares:

Tiempos de crianza

  • Pollo blanco: Se cría en un tiempo muy corto, generalmente en 41 días.

  • Pollo campero: Se cría durante 56 días, lo que le da más tiempo para desarrollarse de manera más natural.

  • Pollo ecológico: Necesita al menos 90 días de crianza, lo que permite un desarrollo más lento y natural, con una alimentación libre de químicos y de antibióticos.

Para localizar entre la amplia oferta de productos un pollo criado de forma más natural, la veterinaria aconseja buscar etiquetas que mencionen su tiempo de crianza y lo califiquen de forma específica como «ecológico« o »de crianza lenta«, lo que asegura que se ha llevado a cabo una crianza más respetuosa con el animal y su entorno. El tiempo de crianza es, por tanto, un buen indicativo de calidad y respeto hacia los animales.

En general, las claves para identificar un pollo de calidad se basan, más que en el aspecto o en el precio, en comprender los términos relacionados con su crianza y alimentación, así como los indicadores de prácticas de producción que contribuyan al bienestar animal y, con ello, a la salud del consumidor.

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