Arseniy Olkhovskiy: «Comer insectos solo es raro en Europa, más de la mitad del mundo lo hace y no pasa nada»
El joven emprendedor apuesta por las ventajas económicas y medioambientales de este 'nuevo alimento'
Acabarás comiendo insectos, aunque no te des ni cuenta
El turismo ornitológico despliega las alas

Arseniy Olkhovskiy, de 24 años, se sorprende cuando le preguntan si su juventud le ha supuesto alguna dificultad para emprender. Para él, los logros de su empresa FlyFleed, compañía emergente de granjas de insectos, hablan por sí solos.
A los 17 años comenzó a ... invertir en startups basadas en tecnologías TIC y en noviembre lanzó esta empresa, que pretende ofrecer soluciones a la crisis mundial de alimentación que afecta a más 3.000 millones de personas a lo largo del globo. Gracias a esta alternativa ecológica y económica, se puede contribuir a la reducción en la dieta de otras proteínas más contaminantes, como las que produce la ganadería industrial.
«Lo primero que hicimos fue preguntarnos: ¿Cómo es posible que cada año siga aumentando la gente que pasa hambre en pleno siglo XXI? Fue una sorpresa descubrir que el problema está en la cadena alimentaria», señala Olkhovskiy.
Sin contar con ninguna experiencia previa en agricultura o alimentación, se dedicó a estudiar más de cuarenta tecnologías alternativas para la producción de alimentos. Finalmente, llegó a la conclusión de que insectos como la mosca soldado negra son una fuente rica y barata de proteínas que sirven para alimentar a personas y a otros animales.
El 'nuevo alimento'
Actualmente, se consumen más de 1.900 especies de insectos a lo largo del globo. Estas forman parte de la dieta de 2.000 millones de personas aproximadamente, muchas de ellas afincadas en el continente asiático, según señala la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO). «Solo es raro comer insectos en Europa. Más de la mitad del mundo come insectos y no pasa nada», señala el fundador de FlyFeed.
Los insectos fueron introducidos como 'nuevo alimento' en la Unión Europea en el año 2018, y desde entonces se han ido incluyendo nuevas especies al catálogo de comestibles. En el caso de España, está permitida la venta y consumo del Tenebrio molitor (gusano de harina), la Locusta migratoria (langosta migratoria), la Acheta domesticus (grillo doméstico) y, desde el pasado martes, la Alphitobius diaperinus (larva de escarabajo del estiércol). «Entre los jóvenes el insecto está más aceptado en productos como hamburguesas, barritas de proteína o pan hecho con insectos que tenga otra forma», añade Olkhovskiy.
De la idea al hecho
Tras formarse, el siguiente paso para el creador de FlyFeed fue encontrar un lugar adecuado para construir las granjas de insectos, y entre las opciones destacaba el sur de Vietnam. «El clima es muy parecido al de las zonas autóctonas de los insectos, además de que hay acceso a residuos derivados de la producción de mango y café que permiten alimentarlos y, a la vez, reducir la cantidad de residuos», indica el emprendedor.

Los comienzos siempre son difíciles. Olkhovskiy relata cómo tuvo que sufrir y mandar correos en busca de contactos. En los primeros meses no obtuvo respuestas. «Cuando conseguimos definir y hacer llegar a los demás que nuestro producto es ecológico, beneficia al medio ambiente y puede solucionar problemas de suministro de otros productos, todo se hizo más fácil», recuerda. En apenas un año, FlyFeed obtuvo tres millones de euros por parte de inversores, además de precontratos con algunas compañías europeas.
Sin embargo, el broche de oro fue convencer al Gobierno de Vietnam de llevar allí el proyecto: «Nos sorprendió el apoyo recibido de las autoridades vietnamitas. Para ellos es muy importante apoyar productos de economía circular que permitan darle uso a los desechos, aunque empezaron preguntándonos si los insectos podrían escaparse y extenderse por el territorio». El acuerdo establece la construcción de la primera granja para 2023 y el compromiso de que dicha explotación procese 40 toneladas de residuos al año para alimentar los insectos. De cara a 2026, un total de diez granjas de Flyfeed se establecerán en suelo vietnamita.
Una industria alimentaria insostenible
Para Olkhovskiy, hay razones claras para lanzar una empresa de este tipo: «La humanidad intenta escalar la producción alimenticia con recursos limitados, como son los animales. El problema surge, por ejemplo, cuando se extrae más pescado del que se repone naturalmente». Ante el aumento de la población, el empresario aboga por fuentes alternativas para cubrir las necesidades nutricionales de la sociedad.
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«En realidad es lo mismo que con las finanzas personales: no usar más crédito del que te puedes permitir. En este caso, no se debe extraer de la naturaleza más de lo que puede darnos», concluye.
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