Vivimos como suizos
Cien pescozones y cien cuchilladas
A Lina Morgan le habría gustado ser hombre (tenían más derechos). Era 1972, pero algunas creen lo mismo hoy
Pantallas
Ni dioses ni reyes ni tribunos
En una entrevista de 1972 en la que también estaba Gracita Morales, Íñigo preguntó a Lina Morgan si le habría gustado nacer hombre. «Un poco. Por la independencia. Porque de cara a la sociedad tienen quizá más derechos que nosotras. Y por mandar alguna ... vez. Por decir 'aquí se hace lo que yo mando y nada más'». Ayer leía sobre 'Virgen jurada' (Errata Naturae), de Elvira Jones, que, pese al nombre, nació en Albania en 1960. La novela trata de las albanesas que renunciaron a su identidad femenina para conquistar los privilegios masculinos. Pero no como Margaret Thatcher. Vírgenes juradas hasta la muerte. Se convertían en algo así como varones castos. Dice Elvira Jones a Israel Viana que se sentían incompletas porque ni habían conocido el sexo ni eran madres. Pues no sé. Me parece que ganaban más de lo que perdían. Salían varias fotos y parecían judithbutlers. Aunque Judith Butler es capaz de dar más el pego como hombre. Algo como las vírgenes judías no existirá en Afganistán, ese sitio que el mundo ha olvidado con sus mujeres dentro donde hay escuelas clandestinas para desafiar la prohibición de los talibanes de estudiar o dar clase a las niñas mayores de 12 años.
Hemos leído sobre la existencia de Frank Tavares, que vivió más de veinte años haciéndose pasar por monja en dos conventos de Santo Domingo. Sor Margarita. Nada que ver con nuestra Catalina de Erauso. Tavares fue criado por monjas tras la muerte de sus padres y tratado como religiosa. El secreto saltó por los aires cuando una novicia se quedó embarazada. Es un poco 'No desearás al vecino del 5º'. Tendría esta persona problemas genitales que confundieron su identidad, pero miras las fotos y es una monja con bigote y cara de tío. Ha publicado un libro (a veces pienso que casi todo es mentira) y ahí ofrece una visión única sobre la identidad, el engaño y la búsqueda de pertenencia dentro de una sociedad que no suele aceptar las diferencias. Anda, el engaño, justo de lo que iba 'El adversario', de Carrère. No del mal. No de tratar de desentrañar el mal. Que lo dejen de utilizar de coartada. El título viene de una cita del Apocalipsis donde se llama al Diablo «el adversario» que «engaña al orbe entero». Lo de Romand era engaño. Ni trabajaba en la OMS ni se iba al extranjero cuando su mujer lo despedía. A Carrère le impresionó el vacío total de su impostura. No había nada detrás de la doble vida. Ni vicios, ni perversiones sexuales. Simplemente deambulaba.
En Nápoles, unas jovencitas acompañadas de unos mozalbetes quisieron burlarse de la monja alférez. «Señora Catalina, ¿a dónde va?». «A darles a ustedes cien pescozones. Y cien cuchilladas a quien las quiera defender». Ojalá dijera esas cosas Montero la Grande. ¿Presunción de inocencia? Cien pescozones y cien cuchilladas. En lugar de deambular por el disparate, parecería civilizada.
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