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Contradicciones en el juicio contra el exsecretario de la Cámara de Comercio

Durante más de cinco horas, una veintena de testigos de ambas partes han aportado su versión sobre el supuesto fraude con el voto por correo

Contradicciones en el juicio contra el exsecretario de la Cámara de Comercio p. b.

p. biosca

Una larga mañana de contradicciones entre las partes implicadas. Así ha sido el juicio en la Audiencia Porvincial de Guadalajara contra Carlos García Llorente , exsecretario de la Cámara de Comercio de la provincia hasta 2010, y al que se le imputan un delito continuado de falsedad en documento oficial , por el que se le piden cuatro años de prisión y multa; y otro por infidelidad en la custodia de documentos , por el que se le requiere una pena de dos años de prisión más multa. La fiscalía pide seis años, mientras que la acusación pide siete y la defensa la libre absolución.

Según la denuncia, en 2010 y durante las elecciones de la Cámara de Comercio , García Llorente habría manipulado el voto por correo , ya que supuestamente mandó algunos de los sobres sin la documentación necesaria (en algunos casos se da la falta de papeletas y algunos sobres, además de información) y cambiada la papeleta de votación, en la que faltaría el pie donde se hacía referencia a cómo votar. Así, el único papel que le llegaba al elector era una mera hoja informativa, pero sin validez para la votación . Además, según esta demanda, el anterior exsecretario de la Cámara de Comercio habría rellenado las papeletas a favor de determinadas empresas afines a él mismo , mandando después los sobres por correo haciendo ver que era el elector quien los había enviado.

Durante el interrogatorio, García Llorente ha negado todos los cargos que se le achacan, defendiéndose con la versión de que su función solo era la de anotar en el censo esas personas que querían votar por correo. Además ha asegurado que no pudo manipular el pie de página que validaba el voto porque no fue quien introdujo los papeles en los sobres, sino que fueron personas de su equipo (en concreto, Almudena Palomares , su secretaria y actual pareja sentimental; y Ángel Fernández , técnico de la Cámara de Comercio) los que introdujeron la documentación en los sobres y otras tres personas más (el ordenanza Jesús Muñoz Núñez , junto a otros dos compañeros) los que los cerraron y enviaron a correos. El exsecretario de la Cámara ha reconocido que dio órdenes al ordenanza para que no se abrieran los sobres que se devolviesen y le entregase el libro de registro de las visitas del edificio. «Lo hice para que ante cualquier incidencia que pudiera ocurrir, fuese yo el responsable », según García Llorente.

Baile de datos

En relación al libro de registro, la fiscal Beatriz Prado le ha preguntado al acusado acerca de uno de los puntos más controvertidos del suceso: el número de personas que optaron por esta modalidad de voto. En concreto, la fiscal ha aportado el dato de que 1.950 personas habrían pedido el voto por correo , de los que 730 habrían pedido que se les mandase a casa la información mientras que 1.220 habrían elegido presentarse en la oficina de la Cámara de Comercio para llevarse los papeles necesarios para esta modalidad ellos mismos. Sobre este punto han llegado las contradicciones más notorias: todos los testigos de la acusación han estado de acuerdo en que no pudieron personarse más de 700 personas durante los diez días hábiles en los que la Cámara de Comercio estuvo abierta para poder recoger la documentación para votar por correo; mientras que los testigos de la defensa se han debatido entre los que aseguraron que iban decenas de personas, pero que nunca se formaron aglomeraciones para entrar (como Almudena Palomares, que ha afirmado que había un incesante discurrir de personas, pero nunca filas), y los que afirmaron que existieron largas colas de gente esperando en la puerta (como José Luis Alguacil, empresario que estaba en las listas de votación de la renovación de la Cámara de Comercio y que fue citado por la defensa).

Además se ha apuntado el hecho de que muchos de los votos emitidos por correo y que luego fueron invalidados por la Junta electoral de la Cámara por considerarlos fraudulentos, tenían números de identificación correlativos y además estaban mandados desde las mismas oficinas de correos, muchas de ellas situadas lejos de la residencia de los empresarios votantes. Al respecto, García Llorente ha declarado que él solo envió la documentación, pero que no se hacía responsable de dónde depositaban su voto los electores.

«No es asunto mío»

Otra de las cuestiones más controvertidas del juicio fue el hecho de que muchos de los votos fueran mandados desde oficinas de Correos de municipios diferentes en los que residían los electores , uno de los motivos por los que la Junta electoral de la Cámara de Comercio decidió invalidar los votos por correo, lo que dio la victoria al grupo de la CEOE, grupo contrario al «oficialista», y al que era afín García Llorente. Además se ha puesto de relevancia que muchos de estos envíos masivos desde ciertas administraciones de Correos tenían números correlativos de envío, otra de las cuestiones que pusieron en relevancia tanto fiscalía como acusación particular.

«No es asunto mío», aseguró al respecto García Llorente durante el juicio, en el que declaró que él solo envió la documentación, pero que no se hacía responsable de dónde depositaban su voto los electores. «El sobre llega a cada destinatario y ellos eligen donde lo mandan».

Contradicciones en el juicio contra el exsecretario de la Cámara de Comercio

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