Tribunales
El Chicle se declara inocente en el juicio por la violación de su cuñada cuando era menor
Abuín, que ha negado los hechos, se enfrenta a una petición de 15 años de prisión por la agresión en 2005
La víctima declara que la violó, clavándole la navaja en el cuello, y que aún hoy siente «vergüenza»; está presente Juan Carlos Quer, padre de Diana

El horizonte vital de José Enrique Abuín Gey quedó definido el día que la Audiencia provincial de La Coruña emitió la sentencia por el caso Diana Quer. El Chicle, condenado a prisión permanente revisable por el asesinato de la madrileña, lleva desde la lectura del veredicto, en diciembre de 2019, internado en la prisión leonesa de Mansilla de las Mulas. Tras un mes de plenario, quedó demostrado que el coruñés fue el único responsable de la muerte de la joven, a la que introdujo contra su voluntad en el maletero de su coche para llevarla a una nave abandonada, agredirla sexualmente y hacerla desaparecer en un pozo oculto a ras de suelo. La concatenación de delitos de extrema gravedad le valió a Abuín una condena a prisión permanente, pero no solo eso. Visto su modus operandi y el carácter depredador de sus acciones, y con la sentencia por el intento de secuestro de una chica en Boiro para intentar violarla, algunos de sus fantasmas lo visitaron de nuevo.
La encargada de reabrir capítulos pasados de la vida del Chicle fue una juez de Noia que encontró similitudes evidentes entre el caso Quer, el caso de Boiro y lo denunciado por la hermana de la exmujer de Abuín cuando aún era menor de edad. Una presunta violación por la que este martes el asesino de Diana vuelve a sentarse en el banquillo. «Pueden sacarme las esposas, no soy agresivo», ha dicho en el arranque del juicio.
Se ha despojado de la mascarilla -que llevaba para no ser grabado- y ha pedido que se le juzgue como José Enrique Abuín Gey, para, después, declararse inocente. Ha querido mostrarse colaborador y ha contestado a las preguntas de todas la partes. Negando los hechos y afirmando que él nunca utilizaba preservativos.

Lo ha dicho en presencia de José Manuel Quer, quien, a su llegada, ha señalado a los medios que tenía que estar presente por su hija, que han tenido que transcurrir 17 años para que estos hechos se juzguen y que este tipo de delincuentes son difícilmente reinsertables. La víctima, por su parte, ha declarado en una sala aparte, para no cruzarse con Abuín, por lo que se ha visto a través de una pantalla.
Visiblemente nerviosa, ha declarado que a punta de navaja la obligó a desnudarse, cerró las puertas del coche y le pidió que le hiciese una felación. Ella se negó y entonces le dijo que la iba a «follar» por «chivata». Le hizo ponerse un camisón que llevaba y la violó en el asiento del copiloto, clavándole la navaja en el cuello. «Sentí vergüenza y la sigo sintiendo ahora mismo», ha explicado. No se lo quería contar a sus padres y tenía miedo de volver a casa.

Los hechos
Los hechos se remontan al año 2005, a una mañana en la que el coruñés se ofreció a llevar en coche al instituto a su cuñada, de solo 17 años en aquel entonces. Según reza el escrito de acusación del fiscal al que ha tenido acceso ABC, durante ese viaje el acusado condujo a gran velocidad hasta un descampado ubicado en un concello vecino y allí, a punta de cuchillo, le pidió a la joven que se desnudase. También le sacó el móvil y cerró el coche, para evitar que pudiese escapar o pedir ayuda.
El Ministerio Público, basándose en la denuncia que la víctima presentó poco después, refiere cómo el Chicle deslizó el arma por el cuerpo de la joven para atemorizarla y después la obligó a ponerse un camisón que él mismo guardaba en el vehículo. Detalles sórdidos que no hicieron más que acabar de bloquear a la menor, que 17 años después deberá revivirlos de cara al juicio que arranca este martes. Esta no era, indicó la víctima en su día, la primera vez que Abuín abusaba de ella. Lo había intentado en el pasado manoseándole el pecho por encima de la ropa, por lo que ella se había quejado a su hermana. Conocedor del episodio, el Chicle la acusó de «chivata» después de violarla en el coche y le advirtió que si contaba algo de lo ocurrido allí los mataría a todos: a ella, a sus padres, a su hermana y a la hija que los dos compartían. Minutos más tarde la dejó en la puerta del instituto. La denuncia, pese a todo, llegó, y el presunto violador fue encarcelado durante cuatro meses aunque no fue juzgado y el caso quedó en el olvido.
No llegó a prescribir
Casi dos décadas después de la supuesta agresión, el Juzgado de Instrucción número 2 de Noia decretó el procesamiento de Abuín al concluir que, de las diligencias de instrucción practicadas, se desprendían «indicios bastantes» de que el investigado realizó «actos atentatorios contra la libertad sexual» de la denunciante, en enero de 2005. Sobre el retraso en juzgar los hechos y los tiempos que se manejaron en la instrucción del caso, la jueza descartó la prescripción por tratarse de delitos contra la libertad e indemnidad sexual con víctima menor de edad. Es más, en su resolución recuerda que el término de la prescripción se computa desde el día en que la afectada alcanzó la mayoría de edad, en 2005, por lo que no estaría prescrito hasta 2020, y las diligencias se reabrieron en 2018, cuando el hallazgo del cadáver de Diana en un pozo de Asados paralizó al país.
Ya en la cárcel de Teixeiro para la vista oral que empieza este martes en La Coruña, el Chicle deberá enfrentarse de nuevo a un tribunal para dar cuenta de sus acciones. Tanto el Ministerio Público como la acusación particular piden para él 15 años de prisión por la violación de su cuñada, que su hermana se negó a creer cuando la joven se la relató ante de acudir a la Guardia Civil. Pero las tornas han cambiado mucho y Abuín ya no cuenta con el respaldo de su ex, que no solo lo libró de esta acusación sino que obstaculizó durante meses la labor policial dándole coartada para la noche del asesinato de Diana.
Ni durante el juicio por el intento de secuestro en el caso de Boiro ni durante los interrogatorios en el caso Quer, el acusado reconoció los hechos que se le imputaban. En el primero de los juicios, se limitó a decir que solo pretendía robarle el móvil a la joven, y no supo explicar por qué la introdujo en el maletero de su vehículo, como la víctima y dos testigos más manifestaron. En la vista por el asesinato de Diana tampoco hubo confesión. Para Abuín la muerte la provocó «de manera accidental» al coger a la chica por el cuello para evitar que gritase cuando lo sorprendió robando gasolina. «Creí que me iba a delatar. Le apreté el cuello, le di palmadas, vi que no se movía... Estaba muerta. Me asusté. Sé que reaccioné mal, pero reaccioné así», sostuvo ante el jurado popular que lo condenó por unanimidad.
MÁS INFORMACIÓN
Ante la falta de un informe forense que acredite los hechos, será la palabra de Abuín contra de su excuñada. Eso sí, en la balanza estará presente un tercer elemento que el tribunal no pasará por alto: el historial delictivo de un depredador que ensayó sus ataques durante años.
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