un tiempo propio
El agua es un bien necesario
¿Cómo es posible que España no actualice su plan hidrológico nacional? No es comprensible que los sucesivos gobiernos se hayan despreocupado de esta necesidad
Un ejército europeo
Vivir bajo amenazas

Estamos viviendo un final de invierno y un comienzo de la primavera cargados de lluvias intensas que han anegado campos, carreteras, ciudades y desbordado los ríos. En Ávila los más viejos del lugar han completado un hecho insólito: el río Adaja desbordado. En muchas poblaciones ... se ha vivido pendiente de las crecidas del caudal de sus ríos. A esto hay que sumar el viento y el frío. Un viento que ha golpeado las tierras de Castilla y León provocando destrozos y causado miedo en la población. Las cumbres de las montañas están cuajadas de nieve generando un paisaje entrañable, pero también peligroso cuando se produzca el deshielo. Los pantanos están a rebosar y algunos aliviando agua porque no pueden contener más. Bendita agua después de un tiempo de sequía y escasez. Parece que se nos ha olvidado cómo durante el verano muchas poblaciones tuvieron que ser abastecida con cisternas para que la población pudiera vivir.
El que se conoce como el primer filósofo, Tales de Mileto, dijo que «el principio de todas las cosas es el agua». Y no le faltaba razón, sin agua no hay vida. Los astrónomos con sus potentes medios para observar el cielo, con las sondas que hemos enviado al espacio, están buscando evidencias de vida en alguno de los muchos cuerpos celestes que pueblan el universo. La primera prueba es encontrar restos de la existencia de agua en cualquiera de sus estados. Si hay agua hay vida, si ha vida todo lo demás se dará por añadidura.
Necesitamos el agua para todo. Sabemos que el agua dulce supone una mínima parte del agua de nuestra tierra. Los océanos y los mares contienen una cantidad inmensa de agua, pero salada. El ingenio humano ha conseguido potabilizar esa agua extrayendo de ella la sal. También la inventiva del ser humano ha sido capaz de reciclar aguas para usarla en los regadíos y otros usos no domésticos. Así hemos logrado mantener en nuestras ciudades jardines y limpiarlas con esa agua que estaba destinada a perderse, porque todos los ríos vierten sus aguas al mar. El avance tecnológico ha logrado almacenar y reutilizar mucha agua que antes se desaprovechaba. Es cierto que las copiosas lluvias de estos días han impedido que se pueda retener más agua en los pantanos y en los aljibes. Se ha perdido mucha agua caída estas semanas durante este marzo lluvioso. Y la pregunta siempre es la misma. En España el agua es un bien escaso en muchos lugares, que sufre con relativa frecuencia períodos largos de sequía, que, además, es en parte la despensa de Europa por la cantidad de hectáreas que están dedicadas a la agricultura y ganadería, una nación en la que actividad del sector primario es fundamental para la economía, ¿cómo es posible que no actualice su plan hidrológico nacional? No es comprensible que los sucesivos gobiernos se hayan despreocupado de esta necesidad: se necesita agua para todo y en España es un bien escaso, cada vez más escaso, a pesar de las últimas lluvias.
La cantidad extraordinaria de agua que ha caído estos días no debe hacernos olvidar que en España hay lugares en los que la desertización avanza. No podemos cerrar los ojos a la realidad de una agricultura y una ganadería que exigen más agua. Tenemos que concienciarnos de que las grandes ciudades necesitan agua para garantizar la sanidad, la higiene de sus habitantes y la limpieza de las calles. Es necesario un pacto de Estado que supere las ideologías para garantizar la llegada de este bien necesario para la vida de todos los españoles.
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