El naufragio de una moción de censura que duró viva tres días
López Miras zanja la crisis con la inclusión de los diputados en su Gobierno regional

Tres días le ha durado a Ciudadanos (Cs) el sueño de presidir por primera vez una comunidad autónoma. Lo que el miércoles por la mañana se contempló como un giro de guion que devolvía a Inés Arrimadas el protagonismo perdido, se ha convertido en su ... peor pesadilla en las últimas horas. Una ‘semana negra’ en la que los liberales pierden dos de sus cuatro ejecutivos regionales y en la que el liderazgo de su líder merma sin remedio. Este diario publicó anteayer en exclusiva que las dudas existentes en el seno del grupo parlamentario de Cs en la Asamblea de Murcia ponían en jaque la moción, pero todavía ayer por la mañana Arrimadas confiaba en que los seis diputados autonómicos de su partido respetasen la moción de censura firmada el martes.
El pacto entre el actual presidente regional, Fernando López Miras , y tres diputados rebeldes de Cs -a los que acoge en su Gobierno- frustró la moción de censura. Lo cierto es que todos los parlamentarios de Cs habían suscrito la moción de censura el martes, en una reunión que se celebró en Murcia junto a los cuatro concejales de Cs en el Ayuntamiento de Murcia -donde no parece peligrar la moción- y al vicesecretario general de Cs, Carlos Cuadrado. Él, al frente de las conversaciones y negociaciones con el secretario general de Presidencia del Gobierno, Félix Bolaños , y con el PSOE murciano, queda nuevamente señalado a la interna.El inicio de la «traición» que denuncia Cs empieza meses atrás, cuando Cs apuesta por Ana Martínez Vidal , la candidata a presidir la comunidad en la moción registrada, como la nueva coordinadora autonómica. Las relaciones ya estaban tensas entre la actual vicepresidenta regional, de Cs , Isabel Franco , y la dirección nacional. Pero que el partido la sustituyese orgánicamente por Martínez Vidal abrió un abismo de desconfianza. Franco, con la alianza con el PSOE, perdía su vicepresidencia, que pasaba a manos socialistas.
Solo necesitaba aliados para conservar su puesto y los encontró en Francisco Álvarez, el más afín a ella en todo el grupo parlamentario, y en Valle Miguélez, figura clave en las primarias que ganó Franco en 2019 -y que están bajo investigación judicial por presunto fraude-.
Motivación personal
Las motivaciones de Franco no son sin embargo ideológicas, sino personales. Ella es de la vertiente centro-izquierda del partido y en la campaña electoral del 2019 prometía liderar un «cambio» en la Región de Murcia tras «24 años de Gobiernos del PP».
El viernes, no obstante, aseveró en una rueda de prensa junto al presidente regional que cumplía con el cometido para el que le votaron los murcianos.En la dirección nacional de Cs, desolación. La reacción fue abrir un expediente de expulsión a los tres diputados díscolos, a quienes consideran tránsfugas en base a la definición del Pacto Antitransfuguismo suscrito por la mayoría de partidos políticos en 2020, el PP incluido. Cs acusa a los populares de incumplirlo y de «comprar lealtades».
Martínez Vidal, la líder del partido en la Región de Murcia, puso incluso precio exacto a esa «compra» del PP: «76.000 euros brutos anuales y un chófer en la puerta de casa» ; lo que les corresponde como consejeros. También fue muy duro Edmundo Bal, portavoz adjunto de Cs en el Congreso, quien de nuevo fue el hombre de la dirección nacional que asumió las explicaciones públicas, como el miércoles cuando Isabel Díaz Ayuso se anticipó a cualquier posible movimiento y adelantó las elecciones en la Comunidad de Madrid.
Ahora, desde Cs apelan a la conciencia de los diputados autonómicos y les llaman a elegir entre «corrupción o dignidad». Según denunció Martínez Vidal, estos días los diputados autonómicos de Cs han sido sometidos a fuertes presiones y han precisado de escolta policial del Ministerio del Interior ante el riesgo de ser acosados tras anunciar la moción de censura junto al PSOE, que ganó las elecciones en 2019 y es la primera fuerza en el Parlamento.
En el Partido Popular, los dedos estaban cruzados desde el mismo miércoles, cuando vieron que la división de Ciudadanos era el mejor filón para tratar de neutralizar la moción de censura. La comparecencia del secretario general del PP, Teodoro García Ege a, esa misma noche, en la que abrió las puertas a todos los dirigentes de Ciudadanos defraudados con Arrimadas, abrió el camino para los contactos. García Egea se desplazó el jueves por la noche a Murcia, su tierra y un feudo del PP cuya pérdida supondría un auténtico golpe interno para el secretario general.
Desde allí dirigió y supervisó los distintos contactos con los diputados que habían escuchado su llamamiento. A primera hora de ayer, se acabaron de atar todos los cabos. La confirmación del acuerdo originó una explosión de euforia interna en el PP. Los grupos de WhatsApp de diputados y senadores se sobrecargaron de mensajes de felicitación a Casado y a García Egea, a quien dentro del PP ven reforzado.
Imagen de unidad
A las dos de la tarde compareció Fernando López Miras junto a su vicepresidenta, Isabel Franco, de Ciudadanos, y rodeado de todo su Gobierno, en un intento de transmitir una imagen de unidad interna. En la sala no estuvo García Egea, que quiso dar todo el protagonismo a uno de los barones más próximos a la dirección nacional del partido, que había salvado la moción de censura en un momento crítico para el PP. López Miras sostuvo que se estaba cumpliendo el acuerdo de coalición que el PP y Ciudadanos sellaron después de las elecciones de mayo de 2019. Lo que hacen los tres diputados que rechazan ahora la moción, remarcó, es respetar de forma escrupuloso aquel pacto.
Por eso los populares rechazan de forma tajante que se trate de un caso de transfuguismo. «Todo lo contrario», defendieron. El presidente autonómico confirmó que contaba con los tres en su Gobierno regional. Franco seguirá siendo vicepresidenta, además de consejera de Mujer, Igualdad, LGTBI, Familias y Política Social, mientras que Francisco Álvarez ocupará la Consejería de Empleo, Investigación y Universidades, y Valle Miguélez será consejera de Empresa, Industria y Portavocía.
López Miras atribuyó la moción de censura a las «ambiciones personales» de dirigentes de Ciudadanos, con el aval de Inés Arrimadas. Por eso, el barón del PP exigió al PSOE y a Martínez Vidal que renunciasen al «circo» de la moción de censura y retirasen esta iniciativa de la Asamblea regional. Casado mostró su satisfacción en las redes. «La Región de Murcia seguirá teniendo un Gobierno que defienda la libertad y el bienestar de todos con López Miras al frente. Desde el PP continuamos trabajando por lo que más importa: España y los españoles».
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