Afonía económica del PP
La ausencia de un portavoz fuerte ahonda la impresión de que el proyecto político de Casado está aún por madurar

La economía es el aspecto donde está más clara la tesis oficial de la dirección del PP de que la mala gestión del Gobierno de Sánchez hará caer como fruta madura el poder en sus manos. Es tan fuerte esta convicción que Pablo Casado no ... tiene un portavoz económico con un equipo fuerte a su alrededor. Es verdad que hay personas designadas en el escalafón que tienen una respetable trayectoria, como la exministra Elvira Rodríguez, o que cumplen diversas funciones como Mario Garcés en el Congreso, o José María Rotellar o Daniel Lacalle desde fuera de las instituciones. Pero este diseño no transmite a la opinión pública la idea de que alguien lleva la voz cantante.
Es más, esta situación sólo contribuye a la confusión, como demostró el episodio de mayo pasado en que una nota de prensa del PP que daba cuenta de los cambios en el gabinete de Casado designó a Rotellar como «responsable de la asesoría económica». El asunto al final quedó en nada y se atribuyó al malentendido de un periodista.
En las circunstancias actuales, la ausencia de un portavoz económico en el partido que lidera la oposición es un error. Atravesamos una coyuntura difícil, donde la voz del PP no se oye en la calle, donde sólo se promete machaconamente bajar impuestos, donde no hay una mirada de las secuelas económicas que plantean cuestiones que están bajo la rúbrica de ‘guerras culturales” -como el medioambiente o el género-, en las que la sociedad está avanzando (véase la mercantilización creciente de la transición ecológica) sin esperar a que el PP nos cuente lo que piensa.
No existen precedentes en el pasado reciente. Aznar tuvo un potente equipo económico encabezado por Rato, pero donde se foguearon Guindos, Montoro y la propia Rodríguez. Rajoy le encargó la portavocía económica en su segunda legislatura en la oposición a Miguel Arias Cañete que tuvo el respaldo técnico y político de Álvaro Nadal. Quizá Arias no llenó la portavocía como hizo Rato (que además era portavoz parlamentario), pero hizo un trabajo ingente avisando ya desde 2006 de lo que se venía encima.
Hay dos tesis entre las personas alrededor del PP que he consultado sobre esta disfunción. Unos sostienen que hay una derecha que cree que la economía habla por sí sola y que no es necesario que alguien traduzca a la sociedad ese lenguaje. La otra apunta directamente a una decisión deliberada de Casado y Teodoro García Egea, que emparenta con la crítica que formula Cayetana Álvarez de Toledo en su último libro, ‘Políticamente Indeseable’, pero que también tendría que ver con la mala digestión del fracaso del último Gobierno de Rajoy. Por último, hay quienes creen que quizá esto que se ve en el ámbito económico también está pasando en el resto de los sectores y lo que hay es un proyecto político aún inmaduro. jmuller@abc.es
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