Fútbol
Nervios, codos y balón: cómo es la elección de deportistas para estudiar en Estados Unidos
Un día en el proceso de selección de becados para compaginar la práctica del fútbol con una carrera universitaria americana: «Al final, esto es lo que te va a dar de comer»

Amanece Madrid bajo un calor asfixiante, no sopla el viento y el sol cae a plomo sobre las espectaculares instalaciones de la Ciudad Deportiva del Atlético de Madrid, en Alcalá de Henares , a las afueras de la capital. Poco importan las condiciones, está ... en juego el sueño americano. Un total de 50 jugadores de entre 16 y 18 años , de todas las partes de la geografía nacional, han acudido al recinto para lucirse ante los ojeadores de diferentes universidades norteamericanas (Butler, Kaiser, Saint Thomas), que han cruzado el charco para palpar de primera mano el talento español, conocido y cotizado a partes iguales en todos los rincones del mundo. «Vuestros jugadores destacan por la riqueza táctica y técnica. Eso allí no lo tenemos», destaca uno de los técnicos mientras busca en su tablilla el nombre de uno de los futbolistas tras una gran acción defensiva. Los equipos rotan, la calidad destaca por su abundancia y los chavales intentan lucirse. Robársela al bueno o anotar un gol de la victoria puede significar un punto de inflexión en su prometedora carrera.
Noticias relacionadas
Así fue la experiencia que diseñó Sports Unlimited, una empresa española especializada en gestionar becas deportivas en Estados Unidos para deportistas españoles. Un puente que ya ha conseguido llevar a más de 550 jóvenes a 400 centros norteamericanos diferentes (con una beca media anual que ronda los 23.000 euros) y que, con la colaboración del Atlético de Madrid , organizó el pasado fin de semana unas pruebas para captar nuevo talento que lanzar. Importa tanto el talento como el compromiso, porque el concepto universitario de ultramar es diferente al español. En Estados Unidos se busca al que sepa compaginar los terrenos de juego con los pupitres, que la balanza esté equilibrada, algo que rápidamente se aprecia cuando uno entabla conversación con los diferentes candidatos. «Yo quiero jugar al fútbol, ya sea en el equipo de mi barrio o en Estados Unidos. Pero al final del día, son los estudios los que te van a dar de comer, los que te van a permitir ayudar a tu familia en el futuro. Por eso me parece tan atractiva esta posibilidad», explica Fernando Ferreres , delantero centro de 16 años del Rayo Vallecano juvenil.
La jornada empieza pronto, a las 9 de la mañana. Los jugadores se meten en tropel en los vestuarios. Allí les esperan sus equipaciones, todas del Atlético eso sí, y, ya enfundados en los colores rojiblancos, acuden a una sala de conferencias donde los entrenadores les esperan para detallarles cómo es la vida de un deportista universitario en Estados Unidos . Sorprende tanto a padres como a hijos el acento y el fluido inglés, aunque lo que más llama la atención son las anécdotas, las pequeñas diferencias. Uno de los técnicos narra que a cada integrante del equipo campeón se le da un anillo personalizado, al puro estilo NBA, algo que genera alguna mirada incrédula. Pasan las diapositivas y, pese a la esmerada presentación y a los abundante detalles, las piernas comienzan a impacientarse. Son futbolistas de raza, no aguantan sentados.
A las 11 comienza a rodar el balón en la ciudad deportiva. La organización ha perfilado un «entrenamiento muy español», con mucho balón para que el talento local brote sin impedimentos. Rondos de primero, remates a portería de segundo y un largo partido de postre mientras la presión acecha desde las gradas. «Hay que saber llevarla, intentar olvidar que los ojeadores están ahí. Es algo con lo que estamos acostumbrados desde muy pequeños en cualquier caso», asegura David Plaza , 17 años, que tras ser contactado por Sports Unlimited hace más de un año y medio, ha acudido a las pruebas junto a su hermano pequeño. «En España y en Madrid hay mucho nivel, mucha competencia y Estados Unidos, desde hace unos años, ofrece un buen nivel competitivo y una gran oferta educativa, conocer mundo, otras culturas... Cuando acabe bachillerato me lo plantearé muy seriamente», narra a ABC el joven defensa central, que tras un sábado menos entonado ha cuajado una gran actuación en la jornada el domingo.
De jugador a ojeador
Con mucha autoridad en la experiencia propuesta por Sports Unlimited puede hablar Guzmán Pery . Hace seis años, de la mano de la empresa, pasó del centro de Madrid a Misuri, donde jugó en una de las universidades del estado durante cuatro años y ganó dos anillos de la NAIA. Absolutamente aclimatado al modo de vida estadounidense («una novia de allí ayudó», reconoce entre risas), desde hace dos años es uno de los entrenadores asistentes del equipo de fútbol de la universidad de Saint Thomas, en el estado de Georgia. Cosas de la vida, Guzmán fue uno de los tres entrenadores que estaban presentes en Alcalá de Henares el pasado fin de semana, intentando reclutar a jóvenes para vivir el sueño americano como no hace mucho hicieron con él. «Estaba para jugar en Segunda B, pero me había desencantado un poco del fútbol en España. En Estados Unidos recuperé la pasión, pude estudiar, y encima he tenido recorrido como entrenador», explica el joven de 25 años, que en España pasó por equipos como el Mallorca o el Alcorcón.
«En Misuri estuve jugando en una universidad pequeña, y te prometo que las instalaciones no tenían nada que envidiar a las de los equipos profesionales de España. El fútbol en EE.UU. está viviendo una explosión, porque se juega con conceptos de allí, con mucha pizarra, pero lo ejecutan jugadores europeos y suramericanos. Además está el tema de los estudios, aprecian mucho a una persona que no cojee de ningún lado, los que están igual de comprometidos con las clases y con el balón. En mi caso, ha sido una experiencia inmejorable y animo a los chavales a que den el salto», cierra Guzmán.
Esta funcionalidad es sólo para suscriptores
Suscribete
Esta funcionalidad es sólo para suscriptores
Suscribete