Nabucco o la vuelta del hijo pródigo

Ópera
Nabucco
- Música Giuseppe Verdi
- Texto Temistocle Solera
- Dirección de escena Andreas Homoki
- Dirección musical Nicola Luisotti
- Escenografía Wolfgang Gussmann
- Vestuario W. Gussmann y Susana Mendoza
- Iluminación Franck Evin
- Intérpretes Luca Salsi, Michael Fabiano, Dmitry Belosselsky, Anna Pirozzi, Silvia Tro Santafé, Simon Lim, Orquesta y Coro Titulares del Teatro Real
Llega 'Nabucco' al Teatro Real arrastrando la fama de ser una obra popular, aunque haya tardado 151 años en volver a este escenario y poco más de medio siglo desde que se vio por última vez en Madrid. Las razones que explican la paradoja son diversas, aunque lo inmediato es fijarse en la representación de anoche, desarrollada en un ambiente distendido, jovial y de tintes veraniegos, pivotada sobre el famoso coro de esclavos judíos que se aplaudió con una ovación tan ruidosa e interminable que el maestro Nicola Luisotti tuvo que volver a repetirlo. Al margen de argumentos sofisticados en relación con el mensaje encubierto de un coro que en su día alentó el espíritu revolucionario de la Italia moderna y unificada, «Va pensiero» está inscrito en la memoria implícita, activada por la orquesta y el coro titulares del Teatro Real dando lo mejor de sí mismos.
'Nabucco' es una obra de fuerte raigambre coral, como demuestra ahora el Coro Intermezzo que, dirigido por Andrés Máspero, mantiene un nivel de excelencia no siempre bien reconocido. La armadura de las voces y de la sensata evolución escénica es, en este caso fundamental, al constituir el plano básico de una propuesta escénica con otras perspectivas. Por ejemplo la teatral, según idea de Andreas Homoki, presentada en la Ópera de Zúrich y repuesta en Madrid por Jodok Schweizer. Ante la posibilidad de colocar 'Nabucco' en un entorno descriptivo o de tratar de resaltar el asunto dramático de fondo, Homoki se centra en la acción, sin mayores penetraciones psicológicas, limitando la escena a un económico y enorme panel ficticio de mármol verde cuyos cambios de posición redefinen constantemente el espacio. La transposición de la obra a mediados del XIX, la vistosidad del vestuario y los cambios de iluminación la liberan de su natural acartonamiento, que ya es mucho. 'Nabucco' agradece que todo transcurra con ritmo, arriba en el escenario, y mucho mejor, en el foso, con el maestro Nicola Luisotti convertido en artífice del éxito.
Desde la obertura, dicha con nervio, energía y articulación, generadora de los primeros aplausos, es obvio que este 'Nabucco' proyecta un sonido muy particular: robusto, generoso y proporcionado. La ópera de Verdi, todavía a la búsqueda de un estilo propio, reniega de las blanduras y agradece las sutilezas. Acabar el coro de esclavos alargando mucho la nota final en pianísimo es un efecto un poco forzado que se perdona por la expectación: es mejor disfrutar con el sentido recto de la interpretación -muy propio de un director poco dado a divagar con la música-, con su deshinibida sonoridad y con la muy sensata concertación.
Apenas hubo un momento de inestabilidad ante la 'preghiera' final de Nabucco a cargo del movedizo Luca Salsi. Él es uno de cuatro protagonistas que se mezclan con los tres repartos que se dividen entre las quince representaciones programadas. Y de esta concentración de voces surge una primera relación particularmente corpulenta. Salsi es fiel a su reconocido coraje y variabilidad vocal, con una línea no siempre bien perfilada. Es la presencia lo que domina su interpretación, a veces con escaso valor. El dúo con Abigaille se aplaudió a pesar de su superficialidad porque participa en él la mucho más brillante Anna Pirozzi, quien ofreció lo mejor de la noche, menos demoledora que en otras ocasiones, menos afilada, pero siempre certera, potente y brillante, con agudos definitivos incluyendo el aria 'Anch io dischiuso un giorno'. Merece la pena recordar al gran sacerdote de Simon Lim, por su firmeza, la entregada Fenena de Silvia Tro Santafé, y no tanto el Zaccaria de Dmitry Belosselskiy, vacío en el grave, irregular y descolorido. Su discutible actuación se une a las protestas de ayer por la puesta en escena. La sombra de un 'Nabucco' musicalmente triunfante.
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