TERCERA CULTURAL
Nocturno
D´Annunzio era el italiano más famoso del mundo. Tras un accidente en el que perdió un ojo, escribió a ciegas 'Nocturno' en 1916. Cuando se publicó en 1921 la obra ya era famosa desde hacía años
Il Vittoriale degli Italiani

En 1921, Gabriele d'Annunzio era el italiano más famoso del mundo, más que Guglielmo Marconi y Arturo Toscanini, y muchísimo más que Benito Mussolini. Poeta, novelista, dramaturgo, político, seductor de mujeres célebres y bellísimas, entre ellas Eleonora Duse, Ida Rubinstein y Sarah Bernhardt.
... Durante la Primera Guerra Mundial, ya con más de cincuenta años, llevó a cabo gestas espectaculares como la 'Burla de Buccari', cuando al mando de tres lanchas torpederas penetró en el más inexpugnable puerto austrohúngaro; y el 'Vuelo sobre Viena', al mando de un escuadrón de aviones, que sobrevoló la capital enemiga para lanzar no bombas, sino octavillas burlonas.
En enero de 1916, sin embargo, su guerra parecía terminada a causa de un accidente aéreo que dañó su ojo derecho. Pero el Poeta, cantor de la fuerza y del heroísmo, no quiso mostrarse vulnerable ante los jóvenes compañeros de armas que lo consideraban un modelo a imitar. Poco a poco tuvo que admitir que su campo de visión se reducía progresivamente y que corría el riesgo de perder también la vista del ojo izquierdo. Los médicos le impusieron permanecer inmóvil en la cama y con los ojos vendados durante dos meses.
El Poeta, cantor de la fuerza y del heroísmo, no quiso mostrarse vulnerable ante los jóvenes compañeros de armas
«Escribo sobre una estrecha tira de papel que contiene una sola línea», anota al inicio de 'Nocturno'. «Tengo entre los dedos un lápiz deslizante. El pulgar y el medio de la mano derecha, apoyados en los bordes de la tira, la hacen avanzar a medida que la palabra está escrita. Con la última falange del meñique derecho palpo el borde inferior y lo uso como guía para mantener la línea recta». A su lado está su hija Renata, nacida fuera del matrimonio de una princesa siciliana: es ella quien le prepara esas innumerables y finísimas tiras de papel —los llamados 'cartigli'— que le permiten escribir sin el riesgo de superponer las líneas.
Durante aquellos meses de ceguera, en un abandono visionario que recuerda al de un oráculo, el enfermo escucha sin descanso la profundidad de sus propias emociones más íntimas, evoca la juventud perdida y la vida transcurrida en la febril euforia de la aventura y la belleza. Estos humores secretos, junto con su irrefrenable deseo de sumergirse de nuevo en el riesgo embriagador del combate, le inspiran un repertorio infinito y onírico de recuerdos, visiones y episodios extraídos de la inmensa caldera de una vida ya de por sí asombrosa.
En dos meses, redacta miles de tiras, en las que vibran los signos de la enfermedad y la muerte, ya no al margen de la existencia, sino como una realidad cercana y amenazante. Su palabra, liberada de la retórica, despojada de la perfección cristalina de los versos clásicos, fluye sin ataduras sintácticas, convirtiéndose en una totalidad creativa, en la encarnación absoluta de su intimidad más profunda, lo que un estudioso ha definido como «una exploración de sombras». «Todo está presente. El pasado está presente. El futuro está presente», escribe d'Annunzio. «Esta es mi magia. En el dolor y en la oscuridad, en lugar de envejecer, me vuelvo cada vez más joven».
Incluso aprovechará su discapacidad, autodenominándose 'el ciego vidente' y dividiendo en dos su rostro con una venda negra en el ojo, más tarde sustituida por un monóculo. El libro no verá la luz hasta 1921, pero d'Annunzio —maestro en la autopromoción— empezó a anunciarlo ya en octubre de 1916, relatando la historia de la escritura del 'Nocturno' con palabras extraídas del propio libro.
Después de Fiume, d'Annunzio buscó un lugar de exilio voluntario. Imagina destinos que, por alguna sugestión, los hacen excitantes
Cuando la obra fue publicada en 1921, ya era famosa desde hacía cinco años. En los dos últimos, entre septiembre de 1919 y diciembre de 1920, había conquistado y controlado una ciudad como un auténtico condotiero renacentista: la poesía y la fantasía en el poder: Fiume, hoy Rijeka, en Croacia, que los tratados de paz no querían asignar a Italia, terminó siendo italiana en 1924 gracias a aquella hazaña, aunque la perdería de nuevo tras la Segunda Guerra Mundial.
Después de Fiume, d'Annunzio buscó un lugar de exilio voluntario. Aún no sexagenario, de repente se siente viejo. Imagina destinos que, por alguna sugestión, los hacen excitantes: España, Irlanda, Provenza… pero ninguno lo convence del todo. Finalmente, elige la zona del lago de Garda y compra una casa de campo del siglo XVIII, muy alejada del lujo y la ostentación de sus anteriores residencias.
En un principio debía ser una solución temporal, el tiempo justo para dar los últimos retoques al 'Nocturno', según escribió a alguien. Sin embargo, en los siguientes 17 años, hasta su muerte en 1938, a los 75 años, la convirtió en el Vittoriale degli Italiani, hoy una de las casa-museo más visitadas del mundo: 10 hectáreas de parque, 3.000 metros cuadrados construidos, un anfiteatro, 33.000 volúmenes, 20.000 objetos. Un fotógrafo lo capta hojeando los cartigli —hoy conservados en los Archivos del Vittoriale junto con miles de otros documentos— de su nueva obra, en una imagen que se ha convertido en icónica.
Más tarde, escribiría: «Obrero de la palabra, he estado condenado durante siete años a los trabajos forzados del 'lugar común', al ejercicio obligatorio de la elocuencia, en la tribuna, en la plaza, en el campo de batalla. Durante siete años he arengado a las tropas y a las multitudes, he manejado el alma del soldado y del pueblo, me he inclinado a los contactos más rudos y, a veces, a las mezclas más repugnantes [...] Nadie puede imaginar con qué ansia he entrado en este refugio, con qué necesidad de sumergirme en mí mismo y en la fuente más secreta de mi poesía».
Valor artístico
En el otoño de 1921, 'Nocturno' fue finalmente publicado con las espléndidas ilustraciones de Adolfo de Carolis, uno de sus pintores favoritos, maestro del idealismo y el simbolismo. Las mismas ilustraciones embellecen la edición española, magníficamente traducida para Fórcola por Julio Gómez de la Serna y editada por Javier Jiménez.
La editorial Treves lanzó el libro con una campaña publicitaria sin precedentes: en solo un mes se vendieron unas cincuenta mil copias, una cifra que, incluso hoy, en un mercado editorial mil veces más grande, haría de cualquier libro un superventas. Y no se trataba de una novela popular, sino de una obra de altísimo nivel. D'Annunzio fue el único gran escritor italiano que logró conciliar valor artístico, gusto del público y éxito comercial. El triunfo de 'Nocturno' relanzó todas sus obras, reeditadas sin cesar en Europa y en las Américas.
Giordano Bruno Guerri es presidente del Vittoriale degli Italiani
Esta funcionalidad es sólo para suscriptores
Suscribete
Esta funcionalidad es sólo para suscriptores
Suscribete