Real Monasterio de Guadalupe, la joya arquitectónica extremeña que es Patrimonio Mundial
Cuál es su origen, quiénes fueron sus peregrinos más ilustres, cómo son sus espacios más destacados… esto es todo lo que hay que saber de este espectacular monumento
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Situado a los pies de la Sierra de Altamira, rodeado por el Geoparque Villuercas Ibores-Jara, está Guadalupe, un pueblo cuyo trazado urbano muestra una exquisita arquitectura popular con un casco histórico ha permanecido prácticamente inalterado desde los siglos XIV-XVI, una localidad que respira historia y que creció en torno a un monasterio, un templo que constituye, hoy en día, uno de los principales exponentes del patrimonio monumental extremeño.
El Real Monasterio de Santa María de Guadalupe ilustra cuatro siglos de arquitectura religiosa en España, así mismo, está vinculado a dos hechos históricos destacados ocurridos en 1492: el final de la Reconquista por los Reyes Católicos y la llegada de Cristóbal Colón a América. Es precisamente por todo esto por lo que en 1993 fue declarado Patrimonio Mundial de la Humanidad por la Unesco.

Origen e historia
Según cuenta la leyenda, a finales del siglo XIII el pastor Gil Cordero estaba buscando una res perdida de su rebaño que, por desgracia, encontró muerta. Cuando se disponía a descuartizarla decidió hacerle en el pecho la señal de la cruz y, de repente, el animal volvió a la vida. Fue en ese momento cuando se le apareció la Virgen al vaquero encomendándole la tarea de excavar en ese mismo lugar para encontrar su imagen, así como la de edificar posteriormente una pequeña ermita. Dicho y hecho.
Alfonso XI, que solía cazar por la zona, escuchó los relatos milagrosos de la Virgen, por lo que se encomendó a ella antes de la Batalla del Salado. Su victoria, a pesar de la inferioridad numérica de sus tropas, le llevó a visitar Guadalupe y su templo y al ver su mal estado decidió concederle privilegios que permitieron la construcción del monasterio, el cual declaró Santuario Real. Posteriormente, pasaría a manos de la Orden de San Jerónimo que se mantuvo en este lugar cuatro siglos, hasta 1835. Con la desamortización de Mendizábal pasó a ser parroquia secular de la Archidiócesis de Toledo que regentaban sacerdotes diocesanos. Desde 1908 hasta la actualidad es la Orden Franciscana la que se ocupa del templo.
Arquitectura
El templo se compone de tres naves, crucero y cabecera, de cruz latina y ábside poligonal. Está flanqueado por ocho torres, de las que destacan la de Santa Ana (siglos XIV-XV), que presenta en su frente dos vanos con arcos góticos apuntados y otro adintelado con balconaje y que está rematada con una serie de almenas que le imprimen un recio carácter de fortaleza, y la de la Portería, que ofrece en su frente un matacán y tres arcos apuntados y está rematada con tejado a cuatro aguas con frisos de molduras de ladrillos.
La portada, de estilo gótico español y elementos mudéjares, ha sufrido varias modificaciones a lo largo de los años, pero su grandiosidad actual se la debe a Luis Menéndez Pidal. Esta consta de dos cuerpos: la doble entrada, que muestra una réplica de las puertas de bronce originales (siglo XIV) con dos arcos adornados con elementos góticos, y los dos ventanales con arcos apuntados y vidrieras sobre un zócalo adornado con arquería. Un friso coronado por una elegante crestería recorre toda la fachada. En el muro sur del recinto destaca un gran rosetón gótico-mudéjar enmarcado en un cuadrado con las armas reales de Castilla y León.

Una vez en su interior hay que prestar atención al Retablo mayor, trazado por Juan Gómez de Mora y ejecutado por Juan Bautista Montenegro, así como al sagrario, que realizado en madera de cedro con aplicaciones de bronce fue escritorio del rey Felipe II, y al Camarín de la Virgen, un espacio de planta octogonal con dos cuerpos: el camarín propiamente dicho, con cúpula semiesférica abierta con linterna y cupulín superior, y una estancia inferior denominada Capilla de los siete altares, del siglo XVII. En esta obra de Francisco Rodríguez Romero llaman la atención los lienzos de Luca Giordano, las pinturas murales de Francesco Leonardoni y las pinturas al templete de Pedro José de Uceda. Por su parte, la imagen de la Virgen, que está realizada en madera de cedro ennegrecida, se sienta sobre un simple bancal y sirve de trono al Niño.
Otro de sus atractivos es el claustro mudéjar, uno de los mejores de su estilo, que fue construido entre 1389 y 1405 y que se compone de dos plantas rectangulares. Llaman la atención los grandes lienzos que muestran los milagros de la Virgen obra de fray Juan de Santa María y el templete central que se atribuye a Fray Juan de Sevilla.

Entre las diferentes capillas que acoge este santuario cabe mencionar la de Santa Ana (primeros años del siglo XV), de la que destacan el sepulcro gótico de los Velasco y un relieve del mismo estilo de la Anunciación tallado en alabastro, la de Santa Catalina, de planta cuadrada cubierta con bóveda de crucería que cuenta con una rica colección de siete lienzos barrocos, y la de San José que, concebida para albergar las numerosas reliquias que poseía el monasterio, presenta una planta octogonal cubierta con cúpula iluminada con linterna y una rica ornamentación de estilo barroco y escuela sevillana.
La sacristía, construida entre 1638 y 1647, es una de las principales joyas arquitectónicas y artísticas del templo. La nave principal, que se concibe como una iglesia con cinco bóvedas de medio punto, cuenta con los ocho lienzos de Francisco de Zurbarán que representan escenas de la vida de varios monjes jerónimos que vivieron en Guadalupe.

Curiosidades del Real Monasterio
- La iglesia Mayor del templo fue edificada tres veces a lo largo de su historia. La primera fue la ermita de finales del siglo XIII, la segunda de estilo mudéjar, de la que aún queda un ábside ,se estima que fue de principios del XIV y la última fue finalizada en torno a 1403.
- La iglesia de la Santísima Trinidad, conocida actualmente como 'iglesia nueva' fue levantada por un descendiente directo de Colón, el duque de Veragua y almirante de las Indias. Las obras se finalizaron en 1736 según los planos de Manuel Lara y Churriguera.
- La imagen de Santa María de Guadalupe ostenta el título de 'Reina de las Españas o de la Hispanidad' otorgado por Alfonso XIII en 1928 y el de Patrona de Extremadura desde 1907.
- 13 son los caminos de peregrinación que llevan al Real Monasterio de Guadalupe, el segundo lugar de peregrinación más importante de España por detrás de la Catedral de Santiago de Compostela.

- Uno de sus peregrinos más ilustres fue Miguel de Cervantes, quien tras su liberación del cautiverio de Argel se acercó para ofrecer a la Virgen sus cadenas, ya que durante un tiempo el templo contó con un espacio reservado para los grilletes de liberados.
- El Papa Juan Pablo II también visitó este santuario el 4 de noviembre de 1982.
- Cristóbal Colón estuvo aquí hasta en cuatro ocasiones. En su última visita, en 1496, cuando regresaba de su segundo viaje trajo consigo a dos indios que fueron bautizados en la pila que hoy se encuentra en la fuente de la plaza de Santa María.
- En 1528, Hernán Cortes fue al monasterio para dar las gracias a la Virgen por haberle salvado de una picadura de alacrán que casi acaba con su vida.
- El Real Monasterio cuenta con varios museos como el de bordados, situado en el antiguo refectorio del monasterio, el de los libros miniados, que alberga una de las mejores colecciones de ejemplares de este tipo realizados en el scriptorium durante más de 300 años, o el de pinturas y esculturas, donde destacan los lienzos del Greco, Zurbarán, Goya y Juan de Flandes, entre otros.

- Este templo es una de las paradas de la Ruta de Isabel la Católica de Extremadura, itinerario de montaña que parte de la localidad de Cañamero y recorre algunos de los parajes más bellos de la Sierra de las Villuercas.
- En el claustro gótico está La Hospedería del Real Monasterio, un alojamiento que ofrece 47 habitaciones con cuarto de baño en las que disfrutar de auténtica tranquilidad está garantizado.
MÁS INFORMACIÓN
- Este no fue solo un centro religioso de primer orden, sino que también fue un centro cultural con una importante escuela de médicos, hospital, scriptorium y biblioteca.
- En el retablo mayor se pueden contemplar esculturas de Jorge Manuel Theotocópuli, hijo de El Greco.
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