Israel se debate entre la liberación de los rehenes y el avance militar en Gaza
Desde Egipto y Qatar informan de un posible alto el fuego de tres días a cambio de la liberación de doce rehenes
«Mi hermana prefiere morir en su casa de Gaza»
Iván Illarramendi pasa a formar parte de la lista negra de fallecidos en el brutal asalto de Hamás a Israel del 7 de octubre. El joven bilbaíno no llegó a estar secuestrado por el grupo islamista y sus restos fueron identificados un mes después ... en una morgue de Tel Aviv junto a los de su esposa, la chilena Loren Garcovich. La trágica noticia llegó en una jornada marcada por los mensajes de Qatar y Egipto sobre la proximidad de una posible liberación de varios cautivos por parte de Hamás a cambio de unos días de alto el fuego. La cadena libanesa Al Mayadeen aseguró que el acuerdo que se discute es de tres días de pausa a cambio de doce cautivos, la mitad de ellos con ciudadanía de Estados Unidos. Hasta ahora Benjamín Netanyahu se ha negado de forma radical a una pausa sin una liberación previa de los rehenes y no ha cedido ni ante las presiones de Joe Biden.
La Plataforma de Familias de los Rehenes y Desaparecidos recibe cada día noticias como la de Illarramendi y los familiares viven «en una incertidumbre permanente, no sabemos nada de los nuestros, de cómo van las negociaciones, muy pocos han recibido pruebas de vida y hay muchos cuerpos aún sin identificar, el proceso de ADN es lento y laborioso», asegura Jacob Godo, cuyo hijo, Tom, también murió el mismo día del asalto de los islamistas en Kisufim, el kibutz donde vivía Illarramendi. Esta organización de familiares tiene actos diarios en las principales ciudades del país y ha llenado las calles con fotografías de los rehenes y desaparecidos. El centro de operaciones en Jerusalén lo han situado a las puertas de la Knesset y los diputados tienen que pasar forzosamente ante sus tiendas para entrar y salir del parlamento.
«Los rehenes no son una prioridad, para este gobierno lo primero es la guerra y sus objetivos militares, no los rehenes, y muchos van a morir si esto no para ya», lamenta Godo, una sensación compartida por otros familiares presentes. Están unidos para pedir el regreso de sus seres queridos a casa y «la dimisión inmediata de Netanyahu, no puede seguir un minuto más al frente del país porque es el culpable de este desastre», opina Godo.
Pese a la negativa frontal del primer ministro a un alto el fuego, las negociaciones avanzan y el diario 'Haaretz', citando fuentes egipcias y palestinas, adelantó que está a punto de declararse una pausa humanitaria a cambio de la liberación de algunos de los rehenes. El día elegido, según estas fuentes, sería el jueves. Hasta el momento Hamás ha liberado a cuatro mujeres y el grupo declaró el martes su disposición a liberar a otros doce, pero acusó al enemigo de no hacerlo posible debido a la extrema violencia de los bombardeos.
Túneles secretos
El Ejército avanza con rapidez en el interior de Gaza y ya combate en las calles de la Ciudad de Gaza. Los civiles huyen por miles al sur durante las ventanas de cuatro horas que anuncia el Ejército y se multiplica la intensidad de los choques calle a calle entre milicianos y militares. Hamás arremetió contra la ONU y le acusó de «tener un acuerdo» con Israel para colaborar en el «desplazamiento forzado» de civiles.
La obsesión de los militares es encontrar y destrozar los túneles donde se esconde el enemigo, pero es aquí también donde retienen a los más de 240 cautivos, según la última cifra aportada por las autoridades. Los responsables políticos y militares hablan cada día de «acabar con Hamás», pero apenas se refieren a los rehenes. El último fue el exjefe del Ejército y actual aliado de Netanyahu, Benny Gantz, quien aseguró que «no hay un límite de tiempo para la operación (…) porque combatimos por nuestra existencia y por el sionismo».
La presencia de más de 200 cautivos desde el 7 de octubre no ha condicionado los bombardeos masivos y la operación por tierra del Ejército. La analista política Nour Odeh recordó en una entrevista concedida a Al Jazeera que «existe una doctrina militar israelí –al menos para los soldados–, que se llama Directiva Aníbal que dice que es mejor un militar muerto que secuestrado, lo que da luz verde a matar a un compañero en caso de que vaya a ser apresado por el enemigo». En opinión de Odeh, «Netanyahu, por un lado, habla de la importancia de recuperarlos, pero este nivel masivo de bombardeo lo complica mucho desde el punto de vista logístico y pone en peligro sus vidas».
Otra de las doctrinas empleadas por el Ejército en este primer mes de guerra es la Doctrina Dahiya, que se formuló durante la guerra del Líbano de 2006, en opinión de la asociación de ex soldados Breaking The Silence. «Su principio principal consiste en ataques desproporcionados contra estructuras e infraestructuras civiles (…) los bombardeos masivos sobre Gaza en las últimas semanas están deliberadamente dirigidos a dañar infraestructuras y propiedades pertenecientes a civiles inocentes», explica el comunicado de este colectivo. Se trataría de todo un castigo colectivo por el apoyo popular a Hamás en la Franja.
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