En los cuarenta metros que separan la frontera de Polonia y Ucrania
En este nuevo viaje la ONG Help to Ukraine (HTU) transporta cuatro toneladas de ayuda humanitaria en una furgoneta de color amarillo fluorescente que hace cuatro días salió desde Oviedo
«What's your name. Nice to meet you. Por favor, Señorita», suena en la emisora polaca RadioZet, una de las pocas frecuencias que se consiguen sintonizar en el tramo de 40 metros que separan la frontera de Polonia de la de Ucrania. El ... paso se encuentra en la ciudad de Krakovets y, desde el lado europeo se tarda una media de siete horas en atravesar los controles de los dos países, que en total no serán más de unos cien metros. En el margen derecho, la cola de camiones de transporte de mercancías es interminable. En el lado izquierdo, coches y autobuses.
La radio sigue sonando. «Whistle», de Jax Jones y Calum Scot continúa dando normalidad al hecho de cruzar la frontera a un país que desde hace casi un año lucha contra la invasión rusa. En el interior de esta Nissan en la que viajamos los diez cooperantes españoles de la ONG Help to Ukraine (HTU) también hay tranquilidad. Esta es la sexta vez que la organización cruza la frontera desde el inicio de la guerra.
En todo este tiempo la labor de HTU ha variado según las necesidades que ha tenido Ucrania. Cuando estalló la guerra, los cien voluntarios de la organización (ochenta están en Ucrania y 20 en España) sacaron a unas 600 personas, entre ciudadanos españoles y ucranianos, del país. Han localizado a desaparecidos y han traído hasta aquí todo tipo de material humanitario. También han implantado en las zonas mas afectadas por los bombardeos de Rusia un sistema de consultas médicas con el que han conseguido dar cobertura sanitaria a 5.000 ucranianos.
Primera parada: Leópolis
En este nuevo viaje HTU transporta cuatro toneladas de ayuda humanitaria en una furgoneta de color amarillo fluorescente que hace cuatro días salió desde Oviedo. La conduce Javier Fernández, fundador de la ONG. Hace algo más de un año, tras la invasión de Vladimir Putin, conoció a Carlos Fernández. Juntos empezaron a colaborar para ayudar a amigos que tenían en Ucrania y así surgió HTU, que arrancó gracias a algo mas de 8.000 euros que consiguieron gracias a donaciones de amigos y familiares. Eso, en tiempos de guerra, es mucho.
Ucrania nos recibe con lluvia. A las cinco y media de la tarde, ya es noche cerrada. En Leópolis, la primera parada de este viaje, las luces de los semáforos no funcionan. Ciudad universitaria en Ucrania, en la zona de Kryivka, donde se encuentran los bares. Los jóvenes entran y salen de los garitos, abiertos hasta las once por el toque de queda. Aquí la gente hace vida normal en una ciudad que hace dos días volvía a recibir ataques aéreos por parte de Rusia.
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