Preparación en los colegios y puentes que soporten tanques: las 30 acciones de la UE ante posibles crisis
La Comisión Europea presenta este miércoles una estrategia con las 30 acciones clave para prevenir y reaccionar ante amenazas y crisis emergentes
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La Comisión Europea ha presentado este miércoles un plan integral con los 30 puntos clave para hacer frente a los riesgos y futuribles retos a los que los 27 estarán expuestos bajo el nombre «Estrategia de preparación de la UE para prevenir y reaccionar ... ante amenazas y crisis emergentes».
A lo largo del documento, se desgranan siete bloques en una hoja de ruta con la que Bruselas liderará la preparación en este escenario prebélico en el que se sitúa. El plan contempla desde la concienciación de la población o su formación, así como el blindaje de las instituciones ante las amenazas políticas o un incremento de las relaciones bilaterales con socios externos de la UE.
Uno de los puntos clave recae en la eduación: Bruselas prevé instruir en preparación ante amenazas y crisis desde este año en los colegios. El documento informa de que la UE ofrecerá «directrices para el desarrollo curricular, empezando por la educación infantil, para apoyar la adquisición de capacidades básicas de preparación». Y añade: «Los profesores tendrán acceso a recursos y oportunidades de desarrollo profesional en la Plataforma Europea de Educación Escolar».
Otro de los puntos más llamativos se ubica en las infraestructuras de transporte. La UE estudiará el estado de estas y valorará reforzar la inversión para que puedan ser utilizadas desde un enfoque militar, además del uso civil habitual. Esto se traduce, por ejemplo, en puentes, carreteras o vías capaces de permitir la circulación de tropas y material militar, como podrían ser tanques.
1. Previsión y anticipación
El primer de los bloques planteados sobre el documento es que Bruselas considera fundamental mejorar la identificación temprana de riesgos. Para ello, la Comisión Europea junto a la jefa de la diplomacia elaborarán «una evaluación exhaustiva de los riesgos y amenazas de la UE», en la que se recogerán desde aquellos de aspecto político «interno y externo», hasta un seguimiento satelital de catástrofes o una evaluación empresarial. Todo ello con el objetivo de simplificar «las obligaciones de presentación de informes», disminuyendo la carga administrativa.
La UE pretende además desarrollar un centro de crisis de la UE que «reunirá los sistemas sectoriales de alerta rápida y mejorará la coordinación para los responsables en la toma de decisiones». También plantea fortalecer el Centro de Coordinación de Respuesta a Emergencias con tal de potenciar el análisis periódico de riesgos y poder «identificar y analizar sus efectos en cascada».
2. Resiliencia de funciones sociales vitales
La Estrategia demuestra que Europa considera fundamental fortalecer las funciones sociales vitales, es decir, los sistemas fundamentales para que «funcione una sociedad»: su gente, la economía, la cultura y las instituciones. Entiende que reforzar la seguridad ante todo tipo de amenaza –política, natural, sanitaria o bélica– es esencial para formar «la base de una sociedad estable y segura».
El Ejecutivo europeo propone para ello una «estrategia de almacenamiento» de la UE en el que pretende reforzar «el acceso a recursos críticos» para los Estados miembros. «El agua, el suelo y otros recursos naturales son cruciales», tanto para el suministro de alimento como para la economía.
Además presentará un plan para hacer frente a los desafíos para la salud pública con el objetivo de fortalecer la seguridad sanitaria de la UE y «proteger a la población de las amenazas sanitarias transfronterizas, incluidas las amenazas químicas, biológicas, radiológicas y nucleares».
3. Preparación de la población
El tercer bloque implica una mejoría en los sistemas de alerta temprana, además de «crear una mentalidad que fomente una cultura de preparación y resiliencia» en la población.
El Ejecutivo considera que se debe aumentar la concienciación sobre los riesgos y amenazas, así como desarrollar un plan para educar a la población en casos «extremos». Tal y como informaba este martes Enrique Serbeto, corresponsal de ABC en Bruselas, la UE planteará directrices para que los ciudadanos puedan lograr la autosuficiencia durante 72 horas.
Ante un potencial escenario de guerra, un ciberataque, un apagón o una inundación, existirá siempre la certeza del caos. Y, a partir del desastre, los primeros tres días resultan cruciales.
El documento contempla implementar en el currículum escolar la adquisición de competencias básicas para prepararse ante una eventual crisis, incluida una formación para «combatir la desinformación». Los profesores no estarán exentos de esta formación, pues también estará abierta para que la obtengan.
4. Cooperación público-privada
Ante la necesidad de garantizar suministros estratégicos, la Comisión entiende que es fundamental la colaboración público-privada, donde «el sector privado está cada vez más expuesto a los riesgos climáticos y medioambientales y a sus crecientes costes». Sin embargo, desarrolla un papel importante en el mantenimiento de las funciones sociales vitales, previamente indicadas.
El objetivo que pretende la UE es agilizar que las empresas y gobiernos trabajen juntos para prevenir las crisis y responder de manera más rápida y eficiente, con menos obstáculos burocráticos en momentos críticos.
5. Cooperación civil-militar
Ante la necesidad de mejorar la coordinación en estas situaciones extremas, el Ejecutivo considera que debe establecer mecanismos integrales de prevención civil y militar.
La Comisión apunta a reforzar la cooperación entre las instituciones y los Estados miembros, para ello, elaborará «acuerdos de preparación civil y militar que determinarán las funciones, responsabilidades y prioridades de las instituciones, organismos y agencias de la UE, así como de los Estados miembros».
Por otro lado, la UE tratará de identificar las infraestructuras de «doble uso» –civil y militar– para garantizar que las inversiones en este ámbito contemplen, además de «las normas de transporte civil», una adaptación «al peso, tamaño y escala del transporte militar de tropas y material» que se ajuste a los requisitos militares de la OTAN.
6. Respuesta ante crisis
El sexto bloque del documento indica que es necesario mejorar la capacidad de respuesta ante las potenciales crisis, «aprovechando las estructuras existentes».
En esta línea, Bruselas creará un centro de coordinación de crisis de la UE que se centrará en «la anticipación y la gestión de las consecuencias de las crisis en todos los sectores». Además, informa de que ampliará las capacidades de respuesta existentes, por ejemplo: «extinción de incendios, medicina, refugios, transporte o energía».
7. Resiliencia a través de alianzas externas
Por último, la UE comprende que el mundo es más volátil y atiende a nuevos escenarios complejos y amenazas que le han llevado a apostar por fortalecer la cooperación con países vecinos –algunos futuribles candidatos a entrar en la Unión– y aliados internacionales.
Bruselas optará por «promover la resiliencia mutua» mediante asociaciones bilaterales y multilaterales, con un enfoque principal en los Estados adscritos al Tratado del Atlántico Norte. Sin embargo, el documento subraya que la UE «reducirá la dependencia excesiva mediante sus políticas económicas y de desarrollo exteriores», lo que desvela un desapego de EE.UU. en un momento en el que la UE ha mostrado síntomas de desconfiar de la Administración Trump.
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