CONTENIDO EXTERNO
¿Qué puede ser innovar en educación hoy? Un ejemplo el colegio «Estudio»
No es una cuestión baladí la elección de los métodos y herramientas con los que trabaja una escuela. A menudo el mundo de la educación se ve salpicado y, a veces, acorralado bajo la premura en ensayar nuevas formas de enseñanza-aprendizaje, sin que hayan sido suficientemente probadas o reflexionadas

Se nos ha dicho muchas veces, en los últimos años, que la escuela era como entrar en un túnel del tiempo, que sus métodos y espacios resultaban ajenos al contexto real de los alumnos actuales. El miedo de la escuela a quedarse atrás ha impulsado cubrir necesidades que realmente la escuela no tenía, porque esta no debería ser un lugar para ensayar métodos sin verificar.
«Todo lo inteligente ya ha sido pensado, solo hay que intentar pensarlo una vez más» sugería Goethe. La escuela ha de ser pensada pero no necesariamente cambiar todo lo que hay en ella. La distopía no está en lo que había en la escuela sino en incluir en ella lo que no estaba verificado, como la entrada masiva de la tecnología en las aulas, en los libros digitales, en una tableta para cada alumno, en la sustitución de lo experiencial por lo virtual, etc. Lo que la neurociencia demuestra hoy, era para las fundadoras del colegio «Estudio», un valor irrenunciable como la elaboración de los propios cuadernos con la escritura a mano o la dedicación diaria a la actividad física y deportiva, el contacto con el entorno natural, el trabajo manual, la lectura de múltiples fuentes, etc. Hoy parece que las escuelas quieren volver a recuperar eso que habían considerado arcaico.

Una educación con raíces y fundamento
Se nos olvida que la obsesión por la preparación de los alumnos para un futuro incierto nos puede hacer perder la oportunidad de darles fundamentos sólidos en el presente que configuren su identidad, desarrolle sus habilidades, asiente sus valores y consolide sus aprendizajes. Cultivar habilidades en los alumnos no se puede convertir en un catálogo de aplicaciones. El aprendizaje debe ser activo, real, donde el alumno sea verdaderamente el protagonista de su aprendizaje y para ello es necesario darle voz, porque en esta se encuentra su relevancia como ser humano, como defendía Aristóteles. Las herramientas pueden ser un complemento en educación, pero nunca deberían cercenar o amortizar la identidad de un proyecto pedagógico. Hoy más que nunca, la escuela debe proporcionar a los alumnos lo que la sociedad no les ofrece, como la lectura reposada, el sosiego para aprender y pensar, tiempo para elaborar y cultivar su mente, la elaboración de textos propios a mano sin contar con ayudas tecnológicas, etc. «El conocimiento no es una cantidad, sino una búsqueda», reflexionaba Rodari.

Quizá, innovar, más que nunca es resistir a la tentación de las modas pedagógicas, las de los grandes titulares y promesas poco fundamentadas al confundir los medios con los fines. Una acepción de la palabra «innovar» es volver algo a su estado anterior. Preservar la propia identidad, el modelo, es hoy más que nunca la semilla irrenunciable de un buen modelo pedagógico, que puede ampliarse y enriquecerse, pero sin renunciar a lo que lo hace único y sólido. «Estudio» no ha necesitado poner ni quitar, porque la reflexión pedagógica siempre ha estado presente y ajena a lo que dirigía a las escuelas hacia otros intereses. Lo realmente innovador en educación, para «Estudio» es leer en papel, el trabajo con las manos, pensar y desarrollarse en contacto con los entornos naturales para pensarse, conectarse y aprender a mirar el mundo sin vulnerar lo que somos, lo que nos humaniza. No es casual que «Estudio» cuente con un Departamento de Innovación que pone en marcha proyectos que emanan de su propia identidad.
Aprender haciendo, aprendizaje vital
«Si la escuela necesita una gran extensión de terreno, es porque no consta sólo de la clase, sino que debe tener anejo un campo» y esto será «un elemento irrenunciable», indicaba Giner de los Ríos. En el colegio «Estudio» Valdemarín esto también se hace patente, en su situación privilegiada al lado del monte de El Pardo y mirando a la sierra de Guadarrama, y en sus espacios exteriores que cuentan, por ejemplo, con un arboreto en el entorno del colegio, fruto de un proyecto de su departamento de Innovación, que investiga, desarrolla y evalúa proyectos de investigación e innovación educativa para la mejora y actualización del modelo pedagógico.

«Los niños tienen una tendencia natural a explorar y manipular su entorno, pero cada vez más en la vida actual aquella se reprime» señala Stuart-Smith. Y recoge que «aprender haciendo integra los aspectos motores, sensoriales, emocionales y cognitivos de nuestro funcionamiento y así se imbrican las cosas en nuestro ser y adquieren relevancia personal». Esto siempre ha estado presente en la historia de «Estudio» y en sus raíces en la Institución Libre de Enseñanza. Por ejemplo, trabajar con las manos en el huerto conlleva un compromiso directo con nuestro entorno, con el ciclo de la vida, con la tierra, con la naturaleza. Y los espacios escolares son fundamentales para este noble desempeño, «la escuela, como la casa, como toda habitación, no es sino un medio de protegernos contra la intemperie, evitando sus molestias, amparando nuestra salud y dando mayor facilidad a la vida y sus diversas funciones», explicaba Giner de los Ríos.
«La cultura contemporánea asocia la inteligencia con la tecnología más que con la vida. Ignoramos la inteligencia que late en todo lo vivo, y en cambio proliferan las utopías relacionadas con la llamada inteligencia artificial» y la vida se ve eclipsada por los paraísos artificiales de la tecnología, señala el filósofo Jordi Pigem. En los métodos educativos la tecnología puede agilizar ciertos procesos, pero no sustituir, para adelantar resultados, los procesos madurativos por los que deben pasar los alumnos. Los métodos ágiles que imperan en ámbitos laborales no deberían estar presentes en la escuela, porque la velocidad es ajena a la reflexión y sin reflexión no puede haber educación. Los alumnos se superan cuando se enfrentan a retos cognitivos, emocionales y sociales en los que deben aplicar estrategias y habilidades. Estas habilidades de pensamiento crítico y ético son más críticas que nunca, en un mundo donde la verdad queda, a menudo, relegada por el relato y donde no hay espacio ni tiempo para el sosiego que requiere pensar. «Lo esencial es potenciar el desarrollo de la mente, el enriquecimiento de la persona, la capacidad de integración de lo social y la facultad de adaptación a cambios imprevisibles del futuro», defendían las fundadoras de «Estudio».

Otras innovaciones más allá de la tecnología llegaron a las escuelas, modelos que ponían la intención y la acción en prepararlos para el futuro sin haber dejado madurar la semilla que los alumnos son hoy para desplegar su potencia en el mañana. Los conocimientos han de tener sentido hoy. «Nos afanamos porque aprecien que sus conocimientos están integrados en su vida, que no son cosa aparte, que vive de los múltiples conocimientos que le rodean» señala Jimena Menéndez Pidal. Los paseos en la naturaleza, el descubrimiento de la ciudad en los textos literarios, en las huellas históricas y en los monumentos como organizan habitualmente en el colegio «Estudio» Conde Orgaz, o la recreación teatral, el dibujo del natural, la investigación en el laboratorio, los libros como fuente de consulta, etc., son esenciales para configurar la propia mente, para conocer nuestro acervo cultural. «Cultura es lo que salva del naufragio vital, lo que permite al hombre vivir sin que su vida sea tragedia sin sentido,» explica Ortega. Las excursiones escolares son fundamentales en los dos colegios «Estudio» como lo fueron en la ILE, porque es donde los alumnos integran los conocimientos y les dan sentido más allá del aula.
La innovación ha de estar ligada a la identidad de una institución. Cuando las instituciones integran propuestas o proyectos externos para ser más atractivas, asumen proyectos que ofrecen otros con intereses diversos, pero pueden comprometer su propia identidad, desdibujar sus objetivos y pilares. Implementar nuevos proyectos pueden ser interesante y enriquecer siempre y cuando conecten con lo más profundo de la institución. En «Estudio» los contenidos permiten construir el conocimiento y por ello el currículum es flexible, para adaptarse a las condiciones reales de los alumnos y de su entorno, a sus intereses y a la actualidad de los acontecimientos. Lo relevante es qué elegimos enseñar y cómo. Señalaba Ortega, que «no podemos vivir humanamente sin ideas. De ellas depende lo que hagamos, y vivir no es sino hacer esto o lo otro.»
Formación e innovación
Otro aspecto esencial para llevar a cabo este modelo es la formación continua del profesorado, una formación alineada con el modelo pedagógico, lo que redunda en el aprendizaje de los alumnos. Por ello «Estudio» cuenta con un Departamento de Formación cuya razón de ser y propósito es impulsar, estructurar, formalizar y dar continuidad al proceso de formación de todos los que forman parte de «Estudio», como respuesta al compromiso de mantener a la institución en la vanguardia de la educación. Los departamentos de Innovación y Formación forman a los nuevos profesionales que se incorporan cada año a la institución porque esta formación es imprescindible para garantizar la identidad y singularidad de este modelo.
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