El faraón y su escriba
La primera sentencia condenatoria para Jaume Matas es de una contundencia demoledora : seis años de cárcel como autor de una variadísima gama de delitos que van desde la inducción al fraude a la Administración o la falsedad en documento oficial y mercantil, a la prevaricación o al tráfico de influencias agravado.
Y es que cuando el tráfico se agrava y se complica con la corrupción es un tormento, sobre todo para el sufrido ciudadano que asiste perplejo a las andazas fraudulentas de quien le gobernó y traicionó la confianza otorgada en las urnas.
Palma Arena ha terminado por ser la pirámide política donde reposarán los restos del faraón Jaume
El fallo lleva aparejada la inhabilitación del expresidente balear durante más de 9 años y, además, se le retiran todas atenciones protocolarias que se derivaban de ese cargo. Expulsión con deshonra. Otro de los condenados ayer por la Audiencia de Palma de Mallorca es Antonio Alemany, su escriba, que además de hermosearle sus discursos presidenciales le hacía bochornosas églogas laudatorias en el periódico «El Mundo». Cuando hay entrega, hay entrega.
Y esto es solo el principio. El «caso Palma Arena» es como una hidra con decenas de venenosos tentáculos, en muchos de los cuales Matas está presente. Restan todavía por dilucidarse en las tarimas del juzgado balear varias decenas de piezas separadas, surgidas de la creación de aquel carísimo velódromo y de todos los enjuagues en la penumbra que acudieron a rebufo de la operación. Incluida, claro está, la que afecta a Iñaki Urdangarín, que quizás sea la parte más mediática pero que no es la más grave, pues la justicia sospecha que en todas las fases constructivas de la pista ciclista el cazo estuvo presente.
Aquella fastuosa instalación, que debía convertirse en el asombro mundial de la construcción deportiva, ha terminado por ser la pirámide política donde reposarán los restos del faraón Jaume -el político que hizo de la megalomanía, el despilfarro y los juegos de manos su razón de ser- y del afanoso escriba que proclamaba su gloria en esmeradas crónicas mundanas.
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