El derbi de los extremos
LALIGA EA SPORTS
Betis y Sevilla disponen en las alas de su ataque de jugadores desequilibrantes y con gol capaces de erigirse en protagonistas del duelo de la máxima rivalidad en el Benito Villamarín
Isco y Lukebakio, los genios del derbi
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Apagada la polémica del palco a principios de semana a través de la concordia y la responsabilidad institucional de las directivas de ambos clubes con sus presidentes al frente, todos los focos del derbi de este domingo apuntarán al césped, donde al Betis lo ... respalda su excelente momento de forma, reflejado en cinco victorias ligueras consecutivas con tres de ellas en el Benito Villamarín; y al Sevilla, a falta de un presente burbujeante en lo que a alegrías se refiere, ese relevante historial que acredita en el campo de su eterno rival.
Con el Betis ostentando por razones obvias el papel de favorito, así se desprende no sólo de la clasificación sino también del juego desplegado en los últimos partidos, heliopolitanos y nervionenses se diferencian en muchos aspectos futbolísticamente hablando pero coinciden en al menos uno, que no es precisamente tangencial a sus propuestas sino nuclear. Y más en el caso del Sevilla: la importancia de sus extremos. Sin un futbolista que acapare balón y juego, en torno al que gire su fútbol, como sucede en el Betis con Isco, en el Sevilla se ha fiado casi todo su potencial ofensivo a la generación de sus extremos, especialmente Lukebakio.
El belga imanta defensas y busca de manera constante el uno contra uno frente al lateral rival para abrirse hacia dentro buscando su jugada predilecta: el golpeo con la pierna izquierda. De la capacidad de Lukebakio, que lleva anotados once goles en LaLiga, se ha nutrido el conjunto de Nervión este curso a falta de más argumentos sobresalientes. En este sentido, el Sevilla es un equipo asimétrico porque, ahora también sin Jesús Navas, se vuelca mucho más a la banda derecha.
El sobresaliente merece la sonada irrupción en el Betis de Antony, quien ha elevado mucho la capacidad del ataque verdiblanco. No hay duda del salto de calidad del equipo desde el desembarco del habilidoso brasileño aunque Pellegrini haya esgrimido en más de una ocasión que la gran virtud del Betis ha sido no cambiar nada cuando los resultados no eran del todo favorables. En efecto, ni la esencia de su fútbol ni los conceptos, afianzados tras cinco años en el banquillo, han variado, pero sí ha aumentado el caudal ofensivo, que ha redundado en mayor capacidad goleadora, con Antony en un extremo y, no se olvide, Jesús Rodríguez en el otro.
Ambos están aportando lo que se les pide a dos futbolistas de sus características: velocidad, regate, desborde. En una palabra, verticalidad. Son jugadores que desequilibran en ataques posicionales, pero también en las transiciones, cuando toca correr y armar ataques rápidos. Así, con ese cambio de marcha, fulminó el Betis al Vitoria de Guimaraes en Portugal y así, con una galopada de Antony a campo abierto que remachó Cucho Hernández, le dio la vuelta completamente al marcador en Leganés para que el Betis sumase la quinta victoria seguida en LaLiga y desatase la euforia ante su gente en la larga víspera del derbi.
El impacto de Antony
Antony, que suma cuatro goles y cuatro asistencias en once partidos con el Betis, se ha convertido por méritos propios en el fichaje más importante en España del mercado de invierno. Erigido en titular indiscutible, su impacto ha rebajado el protagonismo de un Abde declinante que empezó como un tiro la temporada y se ha quedado sin el espacio que le gustaría porque, con la cesión del jugador del Manchester United, a Jesús lo cambió de banda Pellegrini para que el sevillano se desempeñara por la izquierda, donde se siente más a gusto.
Jesús suma 20 partidos con el primer equipo en los que ha aportado un gol y dos asistencias. Dada su insultante juventud, 19 años apenas, todo lo bueno y mejor del canterano, como él mismo ha reconocido, está por llegar, pero tiene mucho mérito que se haya hecho con la indiscutible camiseta de titular teniendo en cuenta el valor que Pellegrini, en este lustro en Heliópolis, siempre ha dado a los galones de la experiencia. Abde protagonizó un gran comienzo de campaña, siendo el jugador que le cambiaba la marcha a ese Betis que 'sobrevivía' sin Isco (ausente entonces por su larga lesión), pero luego su confianza ha mermado y ha perdido el sitio ante la pujanza del alcalareño. En cualquier caso, causará baja en el derbi por unas molestias musculares. Fornals, que está jugando ahora de mediocentro, se ha empleado de atacante por la derecha no siendo un extremo al uso, al igual que Aitor o, por la banda contraria, Chimy Ávila. Son alternativas de Pellegrini si llegara el momento de darle un descanso a sus dos puñales en los extremos.
La chispa que le permita recuperar la continuidad en su fútbol esbozada antes de la lesión sufrida en Montjuic en octubre del pasado año, cuando mejor estaba, es lo que sigue buscando Ejuke. Fichaje a coste cero de Orta, su regate y desborde se convirtieron en las dos noticias más positivas del inicio de temporada del Sevilla. Pareció la adquisición más prometedora de las de la planificación estival. El nigeriano le dio los tres puntos a su equipo con un golazo ante el Real Valladolid y, justo cuando se forjaba la imagen de un Sevilla de naturaleza contragolpeadora y veloz por sus bandas, llegó esa desgraciada lesión que le cambió los planes a Pimienta. Lo obligó a buscar fórmulas alternativas para que el equipo no se quedase cojo en la banda izquierda y, claro, pidió un recambio para el africano dado que, además, los días de Jesús Navas como profesional llegaban a su fin.
Vargas, repuesto de Ejuke
La apuesta invernal del Sevilla para los extremos fue Rubén Vargas, también de espíritu regateador. Un hombre con desborde y gol, mas diferente a Lukebakio y Ejuke. Guardan similitudes sin ser réplicas aunque no hay duda alguna de la jerarquía del belga, que absorbe mucho juego y se ha convertido, a falta de delanteros definitivos, en el hombre gol del Sevilla. Vargas es un fijo en el once desde su fichaje, aprovechando que aún Ejuke estaba convaleciente, pero en los dos últimos partidos, contra la Real Sociedad y el Athletic Club, el nigeriano partió de inicio en lugar del helvético tras el problema en la cadera de este último. Fijo con su selección, de Vargas se espera más. Por ahora solo contabiliza un gol: el 1-1 contra el Barcelona que de nada sirvió porque aquellos tres puntos volaron de Nervión.
En el Reale Arena, Ejuke aportó un gol con el valor de tres puntos. Luego su fútbol se difuminó contra el Athletic Club. Como, en realidad, el de su equipo al completo, cuyo rendimiento cae varios peldaños cuando le toca competir en el Sánchez-Pizjuán. Porque este Sevilla se siente más cómodo arropado, siendo sólido y buscando los espacios a la contra que cogiendo altura a través de la posesión. En ese contexto le cuesta más porque a su centro del campo no se caracteriza por generar fútbol. Por eso necesita que sus extremos agarren el protagonismo (y, en este sentido, no se entiende el ostracismo de un jugador de calidad como Suso) que también tienen los del Betis.
En el caso del equipo verdiblanco, la piedra angular de todo el engranaje es Isco aunque esos elementos periféricos pueden ser también definitivos. Con respecto al derbi de la primera vuelta, el Betis le ha dado un cambio radical su ataque. Entonces, los cuatro atacantes fueron Fornals, Abde, Lo Celso y Vitor Roque. Y este último ni siquiera se encuentra ya en el club. El Sevilla ha incorporado a Vargas y Akor Adams, pero las jerarquías de su plantilla no han variado tanto antes de este segundo asalto contra el eterno rival, en esta ocasión en el Benito Villamarín, que puede ser el derbi de los extremos.
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