La versión inédita de 'Suite francesa', el último legado de Irene Némirovsky
Sale a la luz en español el mecanoscrito de la obra cumbre de la autora. Posterior al libro de 2004, cuenta con revisiones que la escritora realizó poco antes de su deportación a Auschwitz
La maleta de Irène Némirovsky sigue dando sorpresas

La historia de cómo 'Suite francesa' llegó hasta nuestros días ya era una novela en sí misma, así que nada hacía sospechar que estaba incompleta. La hija mayor de Irene Némirovsky, Denise, publicaba en 2004 de forma póstuma el manuscrito de su madre ... que había permanecido encerrado durante más de medio siglo en una maleta que les acompañó a su hermana Elisabeth y a ella durante su huida de los nazis durante la Segunda Guerra Mundial. Su éxito fue fulgurante.
A pesar de los años pasados, Francia todavía recordaba a Némirovsky, donde triunfó muy pronto en su debut como escritora, 'David Golder' (1929), y fue aclamada por el público y la crítica. No sucedió así en el resto del mundo, que la descubrió gracias a esta radiografía implacable del país que la había dejado caer y vendido a sus verdugos. «A mí me deslumbró. No recuerdo una revelación igual desde 'Cien años de soledad'«, reconoce el escritor y crítico literario de ABC Andrés Amorós.
«'Suite francesa' vendió millones de ejemplares -prosigue el ensayista-. Ante una obra tan importante, lo normal es que la editorial saque todo el material que tiene de ese autor, aunque no sea tan importante. Pero yo me he leído todo lo que se ha ido publicando y ni una sola de las novelas es mala. La última que ha pasado por mis manos, 'Dos', me pareció verdaderamente extraordinaria«.
De ahí el interés en la publicación en español de una versión inédita de 'Suite francesa' por parte de la editorial Salamandra. A la odisea de este 'bestseller' le faltaba un capítulo que se completa con ella. Némirovsky nunca llegó a terminarla, aunque trabajó en ella hasta el final. El estricto régimen de Vichy había denegado a la escritora una y otra vez la nacionalidad francesa y ella sabía que su detención era cuestión de tiempo.
Hasta el final
«¡Dios mío! ¿Qué me está haciendo este país? Ya que me rechaza, pensemos en él fríamente, veamos cómo pierde su honor y su vida«, intercalaría en el manuscrito. Cumplió con su palabra de forma febril, a través de cientos de páginas con letra minúscula para economizar tinta y papel en tiempos de guerra. Y no solo en 'Suite francesa', la escritora también se afanó en 'Los fuegos de otoño', su otra obra maestra póstuma cumbre en la que vuelve a pintar el envilecimiento de la burguesía ante el miedo a la contienda.
El 13 de julio de 1942 es arrestada en la pequeña localidad francesa de Issy-l'Évêque, en Morvan, donde se había refugiado junto a su marido, Michel Epstein, y las pequeñas de la llegada del nazismo a París. Poco después fue deportada a Auschwitz, donde muere al parecer de tifus.
Hasta ese momento escribió febrilmente, con una lucidez asombrosa. «Salía de casa por la mañana y buscaba cualquier sitio en el campo para dedicarse por entero a ello», detalla Amorós. «Némirovsky era muy estudiosa y corregía su obra una y otra vez -continúa-. Quería hacer algo grande, de más de mil páginas. Por eso concibió 'Suite francesa' como una sinfonía en cinco movimientos como la de Beethoven«. Sólo tuvo tiempo de escribir las dos primeras, 'Tempestad en junio' y 'Dolce', y finalizar las notas de la tercera, 'Cautividad'. De la cuarta y la quinta sólo se conservan sus títulos provisionales: 'Batallas' y 'La Paz', que la escritora puso entre interrogantes.
La huida
El texto inédito atañe a 'Tempestad en junio' y de su descubrimiento dio buena cuenta ABC en 2020. La profesora de la Universidad de Bari Teresa Lussone estaba preparando una tesis acerca de los materiales textuales que precedieron a 'Los fuegos de otoño' en el Instituto de la Memoria de Edición Contemporánea de la localidad francesa de Caen, custodio del legado de Némirovsky. Allí encontró una versión posterior y más depurada, con capítulos inéditos, que fue mecanografiada por el marido de la autora, Michel Epstein, que cuenta con revisiones y acotaciones que ella misma debió realizar poco antes de su deportación al campo de concentración.
Según recoge Olivier Philipponnat, biógrafo de Némirovsky, en el nuevo libro de Salamandra, los últimos textos de la novelista estaban guardados en una maleta grabada con las iniciales de León Némirovsky, padre de Irene, que se encontró en la casa de Julie Dumot al poco de su fallecimiento, en torno a 1957. La autora redactó un detalladísimo testamento en favor de Dumot el 3 de junio de 1942 para que pudiera cuidar de Denise y Elisabeth en caso de que ella y Michel desaparecieran.
Días después era detenida y, unos meses más tarde, en octubre, los gendarmes franceses arrestan a Michel y, después, van al colegio de las niñas, pero las profesoras consiguen esconderlas y llevarlas con Julie. Dumot programa su huida y en ella se llevan consigo esa maleta, que las acompaña durante años a través de conventos, sótanos y otros refugios improvisados hasta que están a salvo.

Cuando, 62 años más tarde, le preguntaron a Denise (Elisabeth falleció en 1996) en la rueda de prensa de la publicación de 'Suite francesa' que por qué habían tardado tanto en sacar el manuscrito a la luz, respondió: «Estaba esperando el regreso de la propietaria de la maleta. Si he esperado tanto es porque tenía que llegar a aceptar que jamás iba a volver».
El hijo de Denise, Nicolás Dauplé, narra en el prólogo de esta nueva publicación que su madre conocía esta versión mecanografiada por su padre, pero que nunca la había mencionado. Tras leer el artículo de Lussone acerca de su hallazgo, buscó en la biblioteca de su madre hasta que encontró un ejemplar en una carpeta que llevaba como título 'Versión original de 'Tempestad en junio'«.
Según recoge Philipponnat, Denise había llevado a cabo una comparación exhaustiva y minuciosa de las dos versiones «íntegramente copiadas a mano, trabajo al que debía de haber dedicado meses». Pero, ¿por qué decidió entonces publicar la del manuscrito en lugar de esta posterior? Sin duda, encontró que la primera es de una precisión inaudita, además de más larga y antigua.
Montaje cinematográfico
Lussone apunta en el posfacio de esta 'Suite francesa' una razón más: «Sospechaba de una intervención de su padre en la segunda. Sin embargo, tanto los borradores manuscritos que muestran el paso de una versión a otra como las numerosas anotaciones manuscritas sobre el mecanoscrito confirman que la última versión de la novela que nos ha llegado puede atribuirse en su totalidad a Irene Némirovsky«.
En esta versión inédita, la autora pone títulos a los capítulos de 'Tempestad en junio' con el fin de remarcar claramente la sucesión de las historias. Las alterna y busca un equilibrio entre ellas en lo que Lussone denomina «una técnica de montaje que se podría calificar de cinematográfica (...). Las historias tienen que producir la sensación de desarrollarse ante los ojos del lector«.
Para ello no duda en eliminar pasajes del manuscrito y ensalzar los sentimientos por encima de «la lava incandescente», como Némirovsky calificaba a los sucesos que ocurrían a su alrededor. Quiere reflejar el desmoronamiento del orden social imperante, pero a través de las consecuencias que iban calando en toda la extensión de la condición humana. Por eso, en esta 'Suite francesa' suprime los pasajes más realistas en favor de los puntos de vista de los personajes; elimina cualquier presencia de un narrador.
De 'Guerra y paz' a 'Madame Bobary'
Esta edición publica también un cuaderno de notas que ella iba escribiendo durante ese tiempo. «Ahí he podido comprobar que todo encaja con lo que yo había pensado este tiempo», explica Amorós. «La primera parte tiene como referencia 'Guerra y paz' de Tólstoi, que ella llega a citar de memoria. La segunda, ambientada en el pueblo en el que Némirovsky se había refugiado y que narra la historia de amor entre un oficial alemán y una joven francesa, tiene como modelo a 'Madame Bovary' y cómo Flaubert refleja la estupidez universal. Su bisturí psicológico no deja títere con cabeza, es muy dura con las debilidades humanas».
No hay duda de que, de haber contado con más tiempo, Nemirovsky habría proseguido con esa reescritura de 'Tempestad en junio', por lo que los investigadores de su obra remachan que ésta tampoco es una versión definitiva. Pero merece mucho la pena conocer este nuevo paso que da para dibujar, tal y como define Lussone, «esa epopeya sin gloria, esa feria de las cobardías» del mundo que se tambaleaba frente a ella.
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