Elecciones europeas 2014
Pablo Iglesias, una carrera fulgurante para aglutinar en Podemos el descontento social
La formación política registrada el pasado mes de marzo irrumpe con fuerza en el mapa político español gracias a la figura de Pablo Iglesias y una activa campaña en las redes sociales

El miércoles 11 de marzo, Podemos, cuya candidatura encabeza el profesor y tertuliano Pablo Iglesias, anunciaba que ya había logrado reunir como aval la firma de al menos 15.000 ciudadanos para poder concurrir a las elecciones europeas. Tan solo dos meses y pocos días después el movimiento ciudadano ha conseguido entrar por primera vez en el Parlamento Europeo con 5 escaños y el 7,9% de los votos.
En un tiempo récord, Podemos ha logrado convertirse en el partido emergente que aglutine una gran parte de la masa electoral desencantada con los dos grandes partidos. Tradicionalmente esa cuota de votantes ha correspondido a IU, pero la demanda de nuevos rostros en el mapa político actual ha favorecido a la formación de izquierdas.
Pablo Iglesias Turrión , el profesor universitario que encabeza la formación, es un político «formado» en las tertulias de televisión, donde ha conseguido adquirir popularidad e irrumpir con fuerza en un panorama dominado por el bipartidismo.
Carrera política fulgurante
En enero de este año presentó, junto con otras personas y colectivos, el movimiento ciudadano Podemos. Y solo tres meses más tarde, vencía en las primarias abiertas para las europeas.
Muy activo en las redes sociales, ha ido tejiendo un compacto bloque de debate y movilización ciudadana. Su imagen se ha hecho casi una constante en la pequeña pantalla hasta el punto de que una instantánea suya ha presidido la papeleta electoral de su formación en estas elecciones.
Entre sus propuestas, el líder populista ha anunciado que si conseguía entrar en el Parlamento Europeo se bajaría el sueldo de eurodiputado y renunciaría a viajar a Estrasburgo en primera clase. Su mensaje ha buscado percutir en la idea de la democracia «como único método para controlar la economía».
En plena campaña, Iglesias ha perseguido alejarse de la desgastada imagen de la política actual. Se ha movido por varios puntos de la geografía española en furgoneta y se ha fijado un máximo de diez euros para comer, como forma de dar ejemplo de austeridad.
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